Broca, Roya y mal estado caminos vecinales obligan a agricultores del Suroeste a irse a otras zonas del país.

Por: Juan Francisco Matos.

En Barahona, (República Dominicana), Viernes, 31 Enero, 2020:

A pesar de los anuncios del sector oficial de que la situación del sector agrario en el Suroeste ha experimentado grandes cambios en la actual administración peledeìsta, agricultores de la zona siguen emigrando a otras demarcaciones territoriales del país en busca de una mejor vida.

Entre las zonas a que estos emigran figuran Santo Domingo, Este y Norte, donde se dedican a todo tipo de actividades para obtener la alimentación diaria y enviar algún dinero a sus familiares que dejan en esta provincia, Pedernales, Bahoruco e Independencia.

Algunos hasta venden o hipotecan sus propiedades pagar viajes ilegales que realizan en botes que parten desde varios puntos del país hacia la isla de Puerto Rico, teniendo malas suerte en ocasiones, que pierden la vida tras zozobrar en alta mar las embarcaciones en cuestión.

Foto: Mal estado de un camino vecinal en Polo

Mientras avanza el tiempo los predios cultivados de estos agricultores se marchitan por la falta de agua para el regadío, las enfermedades como la Broca, Roya  del café y la sikatoca que afecta las plantaciones de plátanos.

Otro serio problema lo constituye el mal estado de las vías que dan acceso a las fincas agropecuarias, lo que provoca que pierdan gran parte de las cosechas cada año por no poder sacarla a tiempo a los mercados de la zona.

Estas anomalías impiden a los pequeños y medianos productores ponerse al día con las deudas contraídas con instituciones crediticias, prestamistas y establecimientos comerciales en sus respectivas demarcaciones territoriales en el Suroeste del país.

Muchos de ellos con toda su familia se han dirigido a esta ciudad donde se han establecido en sectores y barrios pobres, entre estos; Los Guandules, La Raqueta, Palmarito, Solares de Milton, Casandra, Enriquillo, Baitoita, Pueblo Nuevo.

Aquí se dedican a la venta de ropa y helados por las calles, en tanto que otros instalan pequeños colmados, ventorrillos, freidurías, así como a trabajar como ayudantes de albañilería en construcciones públicas y privadas.

“Tenemos varios meses que dejamos una finca de café en Polo porque casino no nos rentaba dinero, producto de situaciones diversas, por lo que optamos en salir de allí e instalarnos aquí en un barrio de esta ciudad”, comentó el señor Teófilo Fèliz Santana.

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