EEUU admite que infravaloró “el apoyo de Cuba y Rusia al régimen de Nicolás Maduro”

El enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, admitió el lunes que “infravaloramos el apoyo de Cuba y Rusia al régimen” de Nicolás Maduro. Ha sido, según dio a entender Abrams, el error capital en la estrategia estadounidense hacia Caracas, porque, sin el respaldo de ambos países, Venezuela podría estar fácilmente en el camino hacia una transición democrática. Moscú y La Habana “son los dos pilares más importantes de apoyo del régimen y, sin ellos, [Maduro] no estaría en el poder”, concluyó Abrams, en declaraciones a la agencia de noticias Bloomberg.

A día de hoy, según el enviado especial de Trump para ese país, empresas rusas manejan en torno al 70% del petróleo venezolano. Entre las operaciones que las empresas de ese país llevan a cabo está la transferencia de cargamentos de crudo entre barcos, lo que permite a Venezuela esquivar en parte las sanciones estadounidenses. Además, el gigante petrolero estatal ruso Rosneft “está en el centro de la economía petrolera” de Venezuela, según explicó Abrams en un encuentro posterior con los medios de comunicación.

Aparte, el Gobierno de Estados Unidos considera que desde hace alrededor de un año hay aproximadamente 2.500 agentes de Inteligencia y de seguridad cubanos en Venezuela, al margen de los técnicos, médicos y maestros que el régimen de Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro mantienen en ese país. Aparte, Rusia tiene, según Abrams, 150 tropas en Venezuela. El enviado de la Casa Blanca no entró en detalles respecto a la posible presencia de contratistas militares de Moscú en el país.

De las declaraciones de Abrams se desprende que, sin el apoyo de Moscú y La Habana, el régimen de Maduro no duraría ni un cuarto de hora. El enviado especial de EEUU para Venezuela cifró el respaldo popular al actual Gobierno venezolano “más o menos del 10%, de vez en cuando del 12%” de la población. En su opinión, el régimen de Venezuela está condenado a desaparecer, aunque es imposible saber cuándo va a suceder eso. Como dijo Abrams, “en julio pasado creo que Felipe González dijo que ya sabemos lo que va a pasar, vamos a ver la caída del régimen y la redemocratización de Venezuela. Nadie sabe el día”.

El diplomático estadounidense, que es un ‘neoconservador’, es decir, un intervencionista, mantiene una excelente relación personal con González desde la década de los 80, cuando el presidente español integró definitivamente a España en la OTAN y propuso a EEUU acoger a varios dictadores latinoamericanos a cambio de que dejaran el poder.

La cuestión es que en el terreno de las realidades concretas, Abrams no anunció nada. Explicó que Estados Unidos va a mantener su apoyo al presidente encargado Juan Guaidó, que cuenta con el respaldo de aproximadamente un tercio de los países del mundo, y a la Asamblea Nacional, que no está controlada por el chavismo, y no descartó nuevas sanciones contra el régimen de Maduro. Pero al margen de eso no hay nada nuevo.

Washington sigue insistiendo en que no descarta la opción militar, pero eso parece algo más que remoto. De hecho, el Gobierno de Donald Trump sigue prefiriendo una salida negociado con un sector del chavismo que no esté de acuerdo con la línea dura impuesta por Maduro, los rusos y los cubanos. Abrams lo dejó muy claro al declarar que “el chavismo es un movimiento y no es Nicolás Maduro, y creo que hay muchos venezolanos que dirían ‘yo soy chavista’ que rechazan lo que pasó ayer“. El futuro democrático que Washington desea para Venezuela incluye, así, a “cualquier ciudadano democrático de izquierda, de derecha, de centro, de Voluntad Popular, de Primero Justicia, de un partido chavista democrático”.

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