El microbio de Wuhan se ha llevado en un tris la seguridad material, la paz política y la fe

SANTO DOMINGO.-“Lo que el Viento se Llevó”, título de un clásico del cine estadounidense ambientado en la Guerra de Secesión, le viene como anillo al dedo a la situación a la que han llevado al mundo una guerra comercial entre las administraciones de Estados Unidos y de China, un sospechoso virus y las medidas ideadas e impuestas para contener sus efectos.

La política de contención ha yugulado el orden económico mundial, la libertad de movimiento, los hábitos de consumo, la vida social, la cultura desde el punto de vista humanístico y buena parte de la cultura popular, los negocios, el trabajo y la fe en la reproducción permanente de la vida cotidiana tal y como la dejamos antes de irnos a dormir.

El 2020 año de trauma electoral: febrero, la suspensión; marzo, el contagio; mayo, posposición.

En el caótico y ahora hipervoluminoso tráfico de mensajes en la internet circulan mil y una conjeturas acerca del presente y algunas profecías acerca del porvenir, entre las que acaso sean dignas de mención las referidas a la muerte del capitalismo como consecuencia de la paralización a escala mundial y la interrupción de unos estilos de vida que le habían dado a los habitantes de las megalópolis la sensación de hallarse ante el principio, el fin y la justificación de la existencia.

El capitalismo ha conocido muchas crisis y de todas ha salido renovado. Es como la Hidra de Lerna, el monstruo acuático de la mitología griega que al serle cortada una de sus múltiples cabezas generaba dos o más.

Desde Carlos Marx y varios marxistas, hasta Joshep Schumpeter, los ciclos y las crisis del capitalismo han sido sistemáticamente estudiados.

Entre nosotros
En República Dominicana, entre lo que se llevó la política de contención del avance del virus está el pataleo que debió seguir a las elecciones municipales extraordinarias, los casos judiciales por corrupción, el interés en César el Abusador, el fallido voto electrónico, la campaña electoral para el certamen de mayo, la tranquilidad de la gente, la regularidad del año escolar, el tapón, las expectativas de crecimiento económico, las vacaciones de Semana Santa, las misas de la Iglesia Católica, las juntas de dominó y el mal aliento, del que nadie tiene que ocuparse por el uso de tapabocas.

Ha traído, sin embargo, la experimentación del trabajo remoto en aquellas empresas que han podido continuar con sus actividades productivas, lo mismo que en algunas instituciones y entidades del sector público en las que esto ha sido posible.

También ha traído un elemento indeseable: las suspensiones de contratos de trabajo. Este es un procedimiento legal llamado a producirle sufrimiento a una parte numerosa de la fuerza laboral dominicana.

Perspectiva
La suspensión de contratos de trabajo es una acción que no elimina la relación jurídica entre el empleador y el empleado, pero que libera de la prestación mutua correspondiente (artículos 49 y 50, Código de Trabajo).

La base de las solicitudes examinadas para esta nota es la contenida en el ordinal cuarto del artículo 51: “El caso fortuito o de fuerza mayor, siempre y cuando tenga como consecuencia necesaria, inmediata y directa la interrupción temporal de las faenas”.

El artículo 55 señala como fecha de inicio de la suspensión del contrato la del hecho que la ha ocasionado y en cuanto la duración máxima, 90 días, de acuerdo con el párrafo del referido artículo 55 si se encuentra justificada en los ordinales cuarto, octavo, noveno, décimo y décimo primero del artículo 51.

¿Qué va a pasar si al final del período de excepción la actividad económica es insuficiente para hacer sostenibles a estas empresas? ¿Estará la Administración en las condiciones de asistirlas como una forma de conservar la operación de las unidades productivas y el empleo?

Perspectiva electoral
Las elecciones presidencial y de legisladores programadas para el día 17 de mayo de 2020 por mandado constitucional (Art. 209, Carta), han sido pospuestas para el día 5 de julio, al parecer con el beneplácito de la mayoría de los partidos políticos.

La idea ha de haber sido alejarlas tanto como ha sido posible del pico del contagio por coronavirus, que ha sido atribuido entre nosotros al turismo, a la campaña electoral para las elecciones del 15 de marzo y a las protestas contra la JCE tras el fiasco con el voto electrónico el 16 de febrero.

El 16 de agosto, sin embargo, debe jurar un nuevo Congreso Nacional (primer poder del Estado) y un Presidente y Vicepresidente (segundo Poder del Estado). Si no ha sido posible elegirlos debe mediar un acuerdo para darle la solución política que amerita el caso.

En un acuerdo de este tipo se puede prescindir de Presidente y Vicepresidente, pero habría que comprometer a los legisladores que componen el actual Congreso Nacional, que serían los llamados a darle una solución a la crisis vía el artículo 129.3 (Carta) a pesar de la Constitución. El acuerdo político tendría que hacerse con la vista puesta en los artículos 274 y 129.3.

La sociedad dominicana tiene un precedente de contrato político en la elección de Héctor García Godoy, quien juró el 3 de septiembre de 1965.

La economía
Puestos a mirar hacia atrás, al dinamismo de la sociedad dominicana en su conjunto y en lo que puede llegar a costar echarla a andar de nuevo tras el frenazo que se llevó de encuentro el negocio del turismo y la vida cotidiana al por mayor y al por menor, el panorama puede ser sombrío.

Agréguesele a esto que el frenazo internacional debe de tener efectos significativos en las remesas, y con estos dos elementos como telón de fondo, lo primero que asoma es el Presupuesto de Ingresos y Ley de Gastos Públicos, que por fuerza deberá ser reformulado.

Las grandes unidades productivas, visibles para la Administración por su significado económico, social y político, no son el problema mayor.

Los pequeños empleadores, como salones de belleza, peluquerías, ebanisterías, talleres de mecánica, freidurías y otros de este nivel, tienen un peso enorme en la conformidad de la gente, que genera estas pequeñas unidades tan cerca de sus raíces culturales que les hacen sentirse libres e importantes.

— Los contratos
Consecuencia del frenazo económico y social impuesto para contener la expansión del contagio del coronavirus, unas 46 mil empresas han solicitado la suspensión de los efectos del contrato de trabajo, esto alcanza a más de 772 mil trabajadores.

2,000 Millones de dólares.
Cifra estimada por economistas para equilibrar el Presupuesto de este año.

FUENTE:EL DÍA

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