Juan Bosch pasa a la clandestinidad, a la llegada de Caamaño por playa Caracoles.

Interesante entrevista realizada por Ema Tavares Justo ( hermana de Manolo) al Prof. Bosch.

El presidente Partido Revolucionario Dominicano (PRD), profesor Juan Bosch, pasa a la clandestinidad luego de anunciarse de manera oficial el desembarco por playa Caracoles de un grupo armado encabezado el ex coronel Francisco Caamaño Deñó y así evadir su detención por parte de las autoridades.

Mientras, tiene lugar el primer enfrentamiento de la guerrilla con las fuerzas regulares resultando varios heridos, entre ellos, cuatro militares muertos:

“Avanzamos hasta las diez de la noche, el día 5 de febrero , salimos al amanecer para llegar temprano a La Cienaguita, en la Cordillera Central, para recoger un entierro hecho por nuestra avanzada, Amaury y Virgilio, de 360 latas de leche condensada y 360 latas de sardinas. Para eso compramos los dos mulos en El Cercado.

Llegamos al sitio. Lalane y Hermann de vigilantes y los demás buscando el entierro, que se coordinó entre Caamaño, Amaury y yo en Cuba en el año 1970. Tres horas después y sin encontrarlo, nos alcanzaron militares. Solo los enfrentó Lalane, en segundos les hizo cuatro muertos y varios heridos, cuando llegamos los demás al área de combate vimos a decenas de militares y algunos civiles correr en retirada. Nadie les disparó. Lalane fue herido dos veces sin gravedad. Quedamos en control del área, pero evitando otros choques con los militares, Caamaño ordenó suspender la búsqueda del entierro, soltar los mulos y retirarnos por dentro de un arroyo para no dejar huellas.

El fracaso de la acción guerrillera de playa Caracoles cargó ajenas responsabilidades al PRD y la prematura ausencia de Caamaño deja al otro líder, Bosch, enfrentado a nuevos y más complejos compromisos, cuyos aciertos y equivocaciones en la táctica política del pasado y del futuro pesan intensamente en todo el movimiento democrático, haciendo más difícil el esfuerzo por salidas más justas a los pro- blemas del país.

Un elemento de gran significación dentro de esas nuevas responsabilidades que Bosch hoy ya afronta es la crisis interna del PRD.

Las diferencias existentes entre el Profesor Bosch y Peña Gómez, figuras principales del mayor partido de oposición, constituyen el acontecimiento político que más comentarios ha provocado y más sorpresa y confusión ha generado en la opi- nión pública.

Los aspectos centrales, de esas diferencias no han sido explicados con claridad por ambos, ni las causas sociales, políticas e ideológicas de las mismas. Lo manifiesto es que hay divergencias en las relaciones de los dos dirigentes máximos del PRD que tocan problemas tácticos y organizativos, que han abierto brechas más hondas que en el 1970.

Respondiendo a algunas preguntas de un cuestionario que le sometiera Ema Tavares Justo, el Profesor Bosch afirmó, refiriéndose a las diferencias existentes, que las mismas “son menos profundas de lo que algunos se creen, pero a la vez más complejas de lo que el Dr. Peña Gómez piensa, pues se trata de diferencias aparentemente tácticas, y sin embargo son también ideológicas”.

Para conocer la opinión autorizada del Profesor Bosch sobre ése y otros problemas de actualidad nacional.

A continuación sus respuestas:

Emma Tavárez Justo.: ¿A qué atribu- ye usted el fracaso del movimiento guerrille- ro encabezado por el Coronel Caamaño?

J.B.: A varias causas, una de ellas es que en los últimos 57 años el pueblo dominicano ha conocido varios movimien- tos guerrilleros fracasados: los de los lla- mados gavilleros del Este contra los yan- quis, el de Toribio Bencosme, el de Desiderio Arias, el de Puchulo Álvarez, Virgilio Mainardi y los Perozo, el del 14 de junio de 1959, todos éstos contra Trujillo, y el del Movimiento 14 de junio de 1963 contra el Triunvirato.

Después de 1916, la tradición guerrillera dominicana se hizo negativa. Pero además de eso, la clase social más atrasada del país es la campesina y un movimiento guerrillero, que es un hecho eminentemente político, no puede apoyarse en una clase que no tenga un alto desarrollo político.

E.T.J.: Prof. Bosch, a su juicio, ¿por qué la muerte del Coronel Caamaño no produjo una conmoción nacional?

J.B.: Primero, porque el hecho mismo de que se presentara con una guerrilla, además excesivamente débil por su nú- mero, en una zona campesina aislada, produjo la impresión de que estaba perdido de antemano, y los pueblos no siguen los movimientos que no les aseguran de entrada la victoria.

Por otra parte, eso mismo que acabo de decir influyó para que nadie creyera que era Caamaño quien se había internado en las lomas de Ocoa.

El Dr. Peña Gómez dice que él aseguró que era Caamaño (y lo hizo el mismo día que se dio la noticia de la muerte del Héroe de Abril) porque lo oía en Radio Habana, ¿pero cuántos dominicanos oyen Radio Habana? En realidad, el pueblo vino a darse cuenta de que la guerrilla estaba encabezada por el coronel Caamaño cuando se dio la noticia de su muerte.

E.T.J.: Prof. Bosch ¿Hay diferencias políticas profundas en los motivos que han llevado al Dr. Peña Gómez a renunciar de la Secretaría General del PRD?

J.B.: Naturalmente que las hay. Son menos profundas de lo que algunos creen, pero a la vez son más complejas de lo que el Dr. Peña Gómez piensa, pues se trata de diferencias aparentemente tácticas, y sin embargo son también ideológicas. Cuando el Dr. Peña Gómez se lanza contra la Comisión Permanente del Comité Ejecutivo Nacional está lanzándose contra toda la organización del Partido, y resulta que la organización del Partido tiene su base en razones ideológicas. La gente se organiza para hacer cosas concretas; por ejemplo, cuando se organiza para jugar pelota tiene que reunirse 12 hombres, entre los cuales uno, por lo menos, jugará de pítcher, otro de catcher, otro de primera base, y así hasta llegar a los relevos. Cuando el Partido tenía como único fin ir a las elecciones, teníamos un tipo de organización, pero ahora tenemos otra, y el que la combate está combatiendo de hecho y en el fondo la posición ideológica del Partido. Para mí resulta asombroso que el Dr. Peña Gómez no se dé cuenta de eso, pero lo cierto es que no se da cuenta de ello. Su lucha contra la existencia de la Comisión Permanente, que él achaca a causas personales (a que, a su juicio, sus miembros son sus enemigos dentro del Partido, lo cual es totalmente incierto) es en realidad una lucha para que se mantenga en función la vieja organización caudillista y desaparezca la nueva organización basada en la dirección colectiva del Partido. Así, pues, las diferencias que el Dr. Peña Gómez tiene con el partido no son superficiales. Pero fíjese que digo “con el Partido”, no conmigo.

E.T.J.: ¿Cuáles son las razones que han motivado la suspensión de diversos miembros del Comité Ejecutivo Nacional y del Comité del Distrito del PRD?

J.B.: Las mismas, en cierta medida; esto es, la lucha entre lo viejo y lo nuevo; entre la vieja organización y la vieja política y la vieja posición ideológica del PRD contra la nueva organización y la nueva política y la nueva posición ideológica. Hay compañeros que no han querido o no han podido amoldarse a las nuevas ideas y la Comisión Permanente tuvo que suspenderlos.
Quiero aprovechar la ocasión para decir por segunda vez que entre suspensión y expulsión hay una diferencia grande, pero algunos periodistas confundieron las dos palabras y hablaron de expulsiones dentro del PRD. La comisión Permanen- te no tiene facultad para expulsar a nadie, aunque puede recomendar que una persona sea expulsada. Pero la expulsión tiene que hacerla la Comisión Nacional de Disciplina, no la Comisión Permanente. La Comisión Permanente recomendó la expulsión de una sola persona y la suspensión en sus funciones de algunos miem- bros del Comité del Distrito Nacional y de tres miembros del Comité Ejecutivo Nacional; uno, el Profesor Casimiro Castro, por actividades políticas no autorizadas, y los otros dos, el Dr. Franco Badía y el Lic. Jacobo Majluta, por haber hecho declaraciones ofensivas contra la Comisión Permanente y sus miembros.
Al salir de la clandestinidad dije, y lo repito hoy, que las suspensiones acordadas por la Comisión Permanente son legales porque fueron hechas por cuatro miembros de un organismo de siete; es decir, que fueron el producto de una mayoría democrática del organismo. Pero al mismo tiempo dije entonces y repito ahora que todos los acuerdos de la Comisión Permanente están sujetos a ser aprobados o rechazados por el Comité Ejecutivo Nacional, y los afectados por las suspensiones debieron esperar la reunión del Comité Ejecutivo Nacional para reclamar lo que creyeran que debían reclamar en vez de violar los Estatutos del Partido lanzán- dose a hacer declaraciones públicas ofensivas para la Comisión Permanente.

E.T.J.: ¿Cuál es su opinión sobre la si- tuación política nacional?

J.B.: Era mala y confusa cuando se produjo el desembarco de Caracoles, pero es peor y más oscura después del aplastamiento de la guerrilla; y permítame explicarle por qué. En los procesos revolucionarios, que pueden ser muy largos, de muchos años, los sectores revolucionarios dependen todos unos de otros, los chiquitos de los grandes y los grandes de los chiquitos; y dependen mutuamente unos de otros aunque sean enemigos mortales, aunque vivan comiéndose entre sí. Esa estrecha dependencia mutua se ve mejor cuando uno de ellos triunfa; pues aunque sea un grupo pequeño, todos los demás avanzan junto con él. Eso fue lo que pasó en Cuba. El 26 de Julio era el grupo más pequeño y el de más reciente formación, y sin embargo su victoria sobre Batista y el imperialismo llevó al poder a todo el movimiento revolucionario e hizo avanzar en el resto de América a todos los partidos y grupos revolucionarios. Pero en la misma medida ocurre lo contrario cuando un grupo, por pequeño que sea, fracasa o es aplastado, y eso podemos verlo aquí después de la aniquilación del grupo del coronel Caamaño, que era pequeño, pero muy importante dada la figura que lo encabezaba.
El aplastamiento de la guerrilla ha permitido que el gobierno, que estaba a la defensiva ante el avance firme del movimiento oposicionista, tomara la ofensiva, que dirigió sobre todo contra el PRD. El PRD fue la víctima de la ofensiva gubernamental, así como la guerrilla fue la víctima de la ofensiva militar. Al caernos en- cima el peso del gobierno, la Comisión Permanente tuvo que tomar medidas contra seis o siete compañeros que por no aceptar el nuevo tipo de organización del Partido no respondieron a las exigencias de la ofensiva gubernamental tal como debieron hacerlo, y entonces algunos periodistas armaron el escándalo hablando de “la profunda crisis que sacude al PRD”, cuando lo cierto y verdadero es que no había tal crisis ni profunda ni superficial, porque una crisis nace de las entrañas del Partido, no de los requerimientos o exigencias impuestos por una fuerza exterior, como era, en este caso, la persecución del gobierno. Crisis fue la del año 1970, cuan- do sacamos del Partido a mucha gente, a muchísima más de la que pensaron entonces los periodistas, y entonces nadie habló de “crisis profunda que sacude al PRD”. En esa ocasión la mayor parte de los que fueron sacados y suspendidos en sus funciones lo fueron por razones internas del PRD, y eso sí era una crisis; una crisis real y seria, de la cual salió el Partido fortalecido, como saldrá del episodio actual.
Pero volviendo a la pregunta, la situación política nacional es realmente grave. Su gravedad puede medirse por el resurgimiento de las deportaciones y en general de todas las medidas de absoluta ilegalidad en que ha estado viviendo este gobierno, y en la actitud de la gente que debería luchar aquí ahora, no después, por la defensa de sus propios intereses por ejemplo, la defensa de las libertades públicas, la libertad de expresión, el derecho a la vida y a la dignidad humana.

El Dr. Balaguer está en franca campaña reeleccionista, y la reelección del Dr. Balaguer significa que este régimen de arbitrariedades, este gobierno “medalaganario” durará mientras el Dr. Balaguer tenga vida.

Por el lado revolucionario, hay quienes no se dan cuenta de que no estamos en una etapa revolucionaria sino política, y por el otro lado hay gentes que están luchando por el poder y no alcanzan a darse cuenta de que éste no es el momento de luchar por el poder sino por el país, y todo el que se equivoque se quedará sin el poder y sin el país.

Nosotros, en el PRD, vamos a sostener la lucha sin tregua por establecer en la República Dominicana un gobierno que se respete a sí mismo, respete al pueblo, respete la soberanía nacional y los derechos humanos; pero no estamos pensando, ni por asomo, en un gobierno perredeísta, porque ésta es la hora, lo repito, de luchar por el país, no por el poder; y ay del que se equivoque, porque la historia le cobrará el error, y se lo cobrará muy caro.

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