Quejas, postura altanera y un indicio de ruptura entre los rugbiers: la intimidad de una audiencia clave por el crimen de Villa Gesell.

Los ocho detenidos le apuntaron a la fiscal y no respondieron preguntas. Los menos comprometidos presentaron un escrito.

Reproches, acusaciones, quejas, denuncia. Gestos “alternos”, algunas posturas “desafiantes y otras, no tanto”. Mucho para decir para decir sobre lo que ocurrió desde el momento en que estuvieron frente a frente por primera vez ante el fiscal, a poco de ser detenidos; pero ni una palabra para contar sobre lo que habían hecho un rato antes, cuando mataron a golpes y patadas a Fernando Báez Sosa.

Todo eso dejó la segunda indagatoria realizada este miércoles a los ocho detenidos por el brutal crimen de Villa Gesell​. También, algunos indicios de ruptura en el grupo de rugbiers, aunque los ocho no se hayan corrido un ápice del itinerario delineado por su abogado defensor y eligieran no decir nada sobre los hechos (el asesinato por el que están detenidos), sino hablar de la “desconfianza” que le genera la fiscal Verónica Zamboni.

“Nos mentiste”, llegó a decirle uno de ellos en la tensión de la declaración, un tuteo que se reiteró en las voces de otros acusados, pero que no se refleja en formalidad de las actas.

Se refirieron así a las presuntas irregularidades que Hugo Tomei, el defensor, denuncia en la Justicia Penal que ocurrieron al inicio del proceso. Sostienen que no se les informó debidamente por qué estaban siendo indagados. “No teníamos idea de lo que estaba pasando”, dijeron.

Pero al parecer, al decir de Máximo Thomsen, un indicio se les había dado: “Lo único que se nos explicó es que la noche anterior se le había entregado a una familia un pibe en un cajón“. Mientras los rugbiers sostenían esta declaración -también fue repetida por otros de los imputados- en los medios circulaban los audios originales de la madrugada del 18 de enero, en las horas posteriores al crimen, en los que los acusados se informan que el chico que habían atacado “caducó”, y el que pactan “no contar nada a nadie”.

Thomsen, lejos de la arrogancia que fuentes han descripto tuvo en otras situaciones, “no fue tan desafiante” como alguno de sus amigos, que “no se mostraron tan compungidos”.

El rugbier de Zárate fue el primero en pasar ante la fiscal, pero antes pidió “para su tranquilidad” que la audiencia fuera presenciada por el juez de Garantías, David Mancinelli, y así fue, aunque no tuvo intervención en el desarrollo. Thomsen fue indagado, no respondió preguntas sobre el caso y minutos después del mediodía fue llevado al micro del Servicio Penitenciario en el que había llegado desde la Unidad Penal 6 de Dolores.

Los ocho rugbiers, considerados por Zamboni “coautores” del homicidio premeditado y ahora agravado también por alevosía de Fernando, tuvieron una accidentada llegada a la fiscalía. Se encajó en la arena el micro que los trajo, y frustró el operativo policial para hacerlos descender con reserva: a cara descubierta, fueron bajando uno a uno con las manos esposadas a la espalda. Así fueron aguardando adentro su turno.

Además de Thomsen, eligieron declarar Ciro Pertossi, Enzo Comelli, “que no parece estar en sintonía con la acusación que se le formula, con el dolor que ha causado: se mostró altanero“, describió una fuente a Clarín; Blas Cinalli y Matías Benicelli. Ninguno de ellos aceptó ser indagado por el hecho imputado.

En cambio, los primos Lucas y Luciano Pertossi, y Ayrton Viollaz se negaron a declarar y presentaron escritos “en los mismos términos”, es decir, según explicó una fuente del caso, “con palabras agraviantes tales como que la fiscal es mentirosa y engañadora“.

Pero que los últimos tres hayan obrado diferente, da una pauta, un indicio de que el grupo estaría cerca de sufrir una fractura. Los Pertossi (excepto Ciro) y Viollaz, pese a la imputación grave que pesa sobre ellos, son quienes ocupan un segundo plano en la noche del ataque a Fernando. “Tal vez pronto tengan nueva defensa”, especuló una fuente calificada.

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Dijeron los rugbiers que mientras Zamboni sea la fiscal no van a hablar de la noche del crimen. “Yo declararía pero no frente a Zamboni porque me genera desconfianza porque no sé si lo que yo voy a decir acá va a salir en los medios, como ya estuvo pasando”, apuntó Ciro Pertossi. También dijeron que sienten miedo.

“Los otros presos nos gritan que tienen precio nuestras cabezas, que nos quieren violar, nos gritan de todo por la ventana”, coincidieron en describir lo que ocurre en la alcaidía de Dolores, donde están detenidos en esta instancia del proceso. Tal circunstancia, si la fiscal tomó nota, debería tramitar como una denuncia en Dolores, por amenazas, un hecho difícil de probar en una cárcel superpoblada.

Este jueves al mediodía vence el plazo para que el defensor Tomei apele la prisión preventiva que se les dictó el lunes a los ocho imputados. Puede o no hacerlo. Si es que tiene decidido que sus “ahijados procesales” en algún momento declaren, podría hacerlo más adelante.

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Se desconoce qué puede llegar a hacer el abogado, que por lo pronto adelantó a este diario que tiene “cantidad de nulidades para presentar” en el proceso, incluidas algunas que observó -dijo- en las audiencias indagatorias. De momento, las que presentó -sobre la indagatoria del primer día, una rueda de reconocimiento y la declaración de un testigo-, que además alimentan una denuncia penal, no prosperaron.

Indagan a los dos liberados

Juan Pedro Guarino y Alejo Milanesi, los dos jóvenes que fueron puestos en libertad por la fiscal Verónica Zamboni “por falta de mérito” y que hace diez días siguen el proceso en sus casas de Zárate, tendrán que prestar declaración indagatoria desde el mediodía de este jueves.

Ambos continúan ligados al proceso como “partícipes necesarios”, que aunque parezca un calificación menor, tratándose de un homicidio doblemente agravado, contempla la misma pena: prisión perpetua.

El abogado que los representa hizo saber que para sus audiencias no requerirá que esté presente el juez de Garantías, David Mancinelli. El trámite será en la nueva sede de la fiscalía, el galpón donde funciona la Secretaría de Seguridad de Villa Gesell donde lo hicieron este miércoles sus ocho amigos.

En la tarde, y bajo el mismo régimen que los tres primeros jueves, será día de visita en la alcaidía de Dolores. Los familiares de los ocho rugbiers detenidos ingresarán a la Unidad Penal luego del horario de visitas para el resto de la población carcelaria. Pero deben someterse al mismo régimen de control, el mismo protocolo que el Servicio penitenciario Bonaerense aplica para todos. Les llevan enseres y alimentos; la visita dura una hora.

Tomado de: https://www.clarin.com/sociedad/quejas-postura-altanera-indicio-ruptura-rugbiers-intimidad-audiencia-clave-crimen-villa-gesell_0_2b8pRZx3.html

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