Recordando a Caamaño

Nota Cultural

Por Dionicio Hernández Leonardo

Un día como ayer, 16 de febrero de 1973, murió fusilado, a los 40 años de edad, Francisco Alberto Caamaño Deñó, en Nizaíto, Cordillera Central, República Dominicana. Fue un militar dominicano, que tuvo un rol protagónico durante la revolución cívico-militar que estalló el 24 de abril de 1965 en la República Dominicana, en donde el pueblo se lanzó a las calles a protestar y a pelear por la vuelta a la constitucionalidad de la república, que se había roto con el derrocamiento del presidente Juan Bosch el 27 de septiembre de 1963. De esa revolución, Caamaño pasó a la historia como Héroe Nacional.

Caamaño no comulgaba con el gobierno del presidente Joaquín Balaguer; razón por la cual encabezó un grupo de nueve combatientes que se estrenó en Cuba, y arribó al país la noche del 2 de febrero de 1973, para iniciar una guerra de guerrilla, que fracasó en su intento. A los 13 días de su llegada, Caamaño fue herido en combate y apresado vivo. Luego, lo fusilaron en la montaña.

Termino esta nota con un pensamiento de Caamaño: “Ningún poder es legítimo si no es otorgado por el pueblo, cuya voluntad soberana es fuente de todo mandato público”.

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