30 DE MARZO 1844.

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NEIBA, PROVINCIA BAHORUCO, REPUBLICA DOMINICANA.
30 DE MARZO 2021.
POR JOSÉ ANTONIO MATOS PEÑA.
Fecha de alta significación para la república dominicana, cuando los dominicanos de aquel espacio histórico cumplieron el rol de conservadores del avance logrado desde el trabucazo de Mella y demás acciones precedentes, desde la semilla sembrada más de veinte años atrás con la inspiración de José Antonio Núñez de Cáceres con la denominada independencia efímera.
El 30 de marzo, de hace ya 177 años, librada en Santiago de los Caballeros es considerada la segunda en importancia en la campaña a favor de la patria, ya sea considerada separación ó fundación de la patria; El general José María Imbert al mando de una parte del ejército al norte, derrotó al general Haitiano Jean-Louis Pierrot, el cual, comandaba en proporciones superiores el ejército invasor. Previo a este acontecimiento, los dominicanos hicieron múltiples acciones para fortalecer la resistencia y aseguramiento de la victoria, entre ellas, la recolección de aportes económicos para la compra de armas, la asistencia de Matías Ramón Mella y Pedro de Mena fueron importantes en Santo Domingo, logrando también la adhesión de personas de Santiago como Ángel Daniel, Juan Luis Bidó, Ramón Bidó y otros más.
Como preludio a esta importante y estratégica victoria del pueblo dominicano, debemos recordar la gran hazaña del 19 marzo 1844 en Azua, la cual, a su vez, fue moldeada por el gran sacrificio de Neiba, 11 de marzo 1844 en “el Fuerte del Rodeo” , algunos le hemos llamado “La Fuente del Rodeo” ( “el Bautismo de Sangre”), y el encuentro sangriento y desproporcional del 13 de marzo 1844 en la cabeza de las Marías; Luchas descarnadas en las que se recuerda la participación y conducción del general dominicano, Fernando Tavera, enfrentados los sureños, nada más y nada menos que al general y presidente Haitiano Charles Riviere-Hérard.
Estos sacrificios de la histórica Neiba, trastocaron de manera importante los planes y estrategias de Hérard, que consistían en tres columnas que sumaban unos 20, 000 hombres, repartidos en tres, una, dirigida por Jean Loui-Pierrot, con destino a Puerto Plata y Santiago de los Caballeros, norte nuestro. La segunda, comandada por el presidente Haitiano, en persona, con destino a San Juan y Azua de Compostela y la tercera, dirigida por el comandante Agustín Souffront, con destino a Neiba.
Estas letras están destinadas a enaltecer los hombres y mujeres de nuestro país, que lo dieron todo, a cambio de la gloria, el heroísmo de los pueblos del Cibao, pero también los del sur, que como Neiba, dieron su sudor y sangre en busca de nuestra nacionalidad.

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