En misa de Corpus Christi, el arzobispo Héctor Rafael Rodríguez llama a enfrentar la violencia intrafamiliar desde la salud mental

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En una homilía marcada por el diagnóstico social y el llamado pastoral, el arzobispo Héctor Rafael Rodríguez centró su mensaje de Corpus Christi en el aumento de la violencia intrafamiliar y los feminicidios, a la vez que planteó la necesidad de mirar el fenómeno también desde la salud mental y no únicamente desde una respuesta punitiva.

La celebración, realizada en el Estadio Cibao, tomó como punto de partida una reflexión sobre la dignidad humana y el rol de los creyentes en tiempos de crisis. En ese marco, el arzobispo citó una frase atribuida al Papa León XIV en la encíclica Magnífica Humanitas: “La grandeza de la persona alcanza su plenitud cuando, alimentada por el amor de Dios, se convierte en instrumento de comunión, dignidad y esperanza para los demás”.

“La violencia intrafamiliar no es una violencia que se soluciona necesariamente con la prisión”.
Arzobispo Héctor Rafael Rodríguez

A partir de esa idea, Rodríguez describió un escenario que, según expresó, no es solo global sino también nacional. Habló de “un mundo herido por la violencia, por la indiferencia y el vacío espiritual”, y puso especial énfasis en “nuestro país herido por la vergonzosa violencia intrafamiliar”, a la que señaló como una realidad que “desgarra y desangra a tantas familias”, con su expresión “más abominable” en los feminicidios.

 Entre los fieles asistentes, el senador Daniel Rivera. (Foto: Máximo Laureano)
Entre los fieles asistentes, el senador Daniel Rivera. (Foto: Máximo Laureano)

Desde el altar, el prelado planteó que la Eucaristía —en particular en la solemnidad de Corpus Christi— no debe leerse como un acto aislado de la vida cotidiana, sino como una invitación concreta. Dijo que impulsa a los creyentes a convertirse en “signos visibles de esperanza y reconciliación” frente a heridas sociales que se profundizan.

Sin embargo, el tramo más enfático del mensaje estuvo en su interpretación del tipo de violencia que preocupa. Rodríguez subrayó que no se refería únicamente a la violencia “que viene a través de un disparo, de un arma”, sino a otra que describió como extendida y persistente, al punto de considerarla “patológica”. Para el arzobispo, el aumento de casos dentro de hogares y comunidades requiere una explicación más compleja.

En esa línea, vinculó el fenómeno con el “deterioro de la salud mental” y sostuvo que “solamente así uno puede tener la explicación de algunos casos que están sucediendo en el seno de algunas de nuestras familias y en el seno de nuestra sociedad”. El diagnóstico apuntó especialmente a la violencia psicológica y emocional, cuya escalada consideró alarmante.

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