La pérdida de nuestra hermana Griselda ha tenido un fuerte impacto emocional en la Familia.

Por Carlos Julio Feliz Vidal
Ella era un bálsamo, una fuente de agua fresca, una voz de motivación y una cantera de afectos que irradiaba energía positiva en la vida de todos.
Su partida sin aviso previo, nos recuerda lo frágil de la existencia física…nos llama a revisar los años que nos quedan y a vivir la plenitud guiados por valores y compromisos.
Griselda marcó para bien a muchas personas, sin hacer alardes ni obstentación indebidos. Fue una de las primeras dominicanas que se incorporó con éxito a la administración pública en Estados Unidos, donde vivió la mayor parte de su vida. Emprendió negocios privados y dejó correr de sus parabienes, como lo hacía nuestra madre Altagragracia Vidal, mucho más allá de lo que uno podría imaginar.
No era perfecta, como nadie lo es, pero tenía unas bujías esplendorosas, unas hormonas de la felicidad, que le permitían inspirar la vida de tantas personas, que uno percibe que su distancia sólo será física, porque su trato afable y sentido del humor, continuarán de manera cotidiana, formando parte de nuestros recuerdos.
Sus hijos y nietos reproducen su legado, sus hermanos y sobrinos teníamos en ella el símbolo de «la madre cariñosa» y franca.
Ante su pérdida, hemos recibido una avalancha de muestras de solidaridad y de comprensión al dolor, que queremos, por esta vía, agradecer profundamente.
Ante la desolación que produce la muerte de un ser querido, las palabras, los detalles y los afectos sinceros, se convierten en alicientes que ayudan a soportar la aflicción.
He perdido muchas personas valiosas…he guardado para ellas intactas neuronas especializadas en memoria larga, para recrear de vez en cuando sus pasos por mi vida.
Griselda está aún en mi memoria corta por lo reciente de su partida, pero sé que en mi memoria larga estará presente mientras yo viva.
Devuelvo, en mi nombre y en el de mi Familia, a todos los que han expresado solidaridad, un abrazo fuerte, en señal de haberla recibido.
Dios les bendiga.
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