¡LA MEMORIA LE FALLA A LOS INGRATOS! CUANDO LOS RESULTADOS DE UN FUNCIONARIO HABLAN, LA CRÍTICA DESTRUCTIVA SE QUEDA SIN ARGUMENTOS

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BARAHONA, REPÚBLICA DOMINICANA 6 DE NOVIEMBRE DE 2026

¡LA MEMORIA LE FALLA A LOS INGRATOS! CUANDO LOS RESULTADOS DE UN FUNCIONARIO HABLAN, LA CRÍTICA DESTRUCTIVA SE QUEDA SIN ARGUMENTOS

POR EULYS MANUEL PEÑA PEÑA
Hay una frase popular que encierra una gran verdad: al árbol que tiene frutos es al que más piedras le lanzan. Y es que, en ocasiones, el éxito, la capacidad y los resultados de una persona terminan convirtiéndose en motivo de incomodidad para quienes, lejos de reconocer el trabajo ajeno, prefieren dedicarse a cuestionarlo.

La crítica constructiva es necesaria en toda sociedad democrática; sin embargo, la crítica destructiva, cuando carece de argumentos, evidencias y objetividad, termina retratando más a quien la ejerce que a la persona contra la cual se dirige.

Hoy quiero referirme a la trayectoria profesional, jurídica y humana del doctor EDGAR AUGUSTO FÉLIZ ARBONA, un hombre que ha demostrado, a través de su desempeño en la administración pública, que la verdadera capacidad de un funcionario no se mide por lo que dice, sino por lo que hace y por los resultados que deja a su paso.

Su ejercicio profesional en el ámbito del derecho, unido a su vocación de servicio y sensibilidad humana, constituye una trayectoria que merece ser valorada con objetividad.

LOS COMEDORES ECONÓMICOS DEL ESTADO fueron una muestra de lo que puede lograrse cuando una institución pública es conducida con visión, compromiso y sentido de responsabilidad. Bajo su dirección, esta entidad fortaleció su papel como instrumento de asistencia alimentaria, llevando respuestas a miles de dominicanos, especialmente a los sectores más vulnerables.Y hoy, desde el DIRECCIÓN DE ASISTENCIA SOCIAL Y ALIMENTACIÓN COMUNITARIA (DASAC), continúa desarrollando una labor orientada a fortalecer la asistencia social, la alimentación y la atención a las familias que más necesitan del respaldo del Estado.
No estamos hablando de discursos ni de promesas. Estamos hablando de gestión pública, de instituciones, de servicios y de resultados que deben ser examinados por la ciudadanía.
Porque no es lo mismo criticar desde la comodidad de una computadora que detenerse a evaluar exhaustivamente el trabajo de un funcionario, conocer las condiciones en que recibe una institución, identificar sus desafíos y, sobre todo, medir los resultados de su administración.
LOS HECHOS HABLAN MÁS FUERTE QUE LAS PALABRAS.
En nuestro país, lamentablemente, se ha querido convertir el desprestigio de los servidores públicos en una práctica cotidiana. Las redes sociales y algunas plataformas de comunicación se utilizan, en ocasiones, como escenarios para emitir juicios apresurados, difundir acusaciones y construir campañas de descrédito sin detenerse a comprobar la veracidad de lo que se publica.
La tecnología ha democratizado la comunicación, pero no ha convertido automáticamente a todo el que tiene un teléfono celular en un comunicador profesional. La comunicación responsable exige conocimiento, ética, buena dicción, capacidad de análisis y, sobre todo, objetividad.
No basta con hablar; hay que saber comunicar. No basta con publicar; hay que tener responsabilidad sobre lo que se publica.
Y para quienes confunden la crítica con el ataque personal, conviene recordarles que la libertad de expresión también exige responsabilidad.
NUNCA LA MENTIRA PODRÁ IMPONERSE DEFINITIVAMENTE SOBRE LA VERDAD. Tarde o temprano, los hechos terminan colocando cada cosa en su justo lugar.
También hay que decirlo con claridad: ningún funcionario está por encima de la fiscalización ciudadana. Todo servidor público debe rendir cuentas y estar abierto a las críticas fundamentadas. Pero una cosa es exigir transparencia y otra muy distinta es pretender desacreditar una trayectoria mediante ataques, insinuaciones o campañas de hostilidad.
Hay personas que, cuando no reciben una respuesta favorable a sus intereses particulares, confunden la función pública con una obligación de satisfacer sus exigencias personales. Y cuando no consiguen lo que desean, convierten su inconformidad en una persecución contra quien tiene la responsabilidad de administrar los recursos y tomar decisiones institucionales.
La función pública no puede estar sometida al chantaje ni a las presiones particulares. Debe responder al interés colectivo, a las normas y a las necesidades de la población.
Por eso, a quienes padecen de mala memoria, vale recordarles que EDGAR AUGUSTO FÉLIZ ARBONA no comenzó ayer su trayectoria de servicio. Su paso por instituciones públicas ha dejado una hoja de servicio que merece ser evaluada por sus resultados.
DE LOS COMEDORES ECONÓMICOS DEL ESTADO AL DASAC, SU DESAFÍO HA SIDO CONVERTIR LA ASISTENCIA SOCIAL EN RESPUESTAS PARA LA GENTE.
Y es que pocas cosas pueden compararse con la angustia de una familia que no tiene qué llevar a su mesa. El hambre es una de las realidades más dolorosas que puede enfrentar un ser humano. Por eso, las instituciones encargadas de garantizar asistencia alimentaria tienen una responsabilidad extraordinaria con la sociedad.
En esa dimensión humana es donde debe valorarse la importancia de una gestión pública comprometida con los más necesitados.
Quienes conocen al doctor EDGAR AUGUSTO FÉLIZ ARBONA reconocen en él a un hombre de trato noble, sensibilidad humana y disposición para escuchar. Un ser humano que, en muchas circunstancias, procura ponerse en el lugar de quienes acuden en busca de ayuda.
Su trayectoria no debe juzgarse por el descontento de quienes, en determinado momento, no obtuvieron una respuesta conforme a sus expectativas particulares.
Debe evaluarse con seriedad, contrastando las críticas con las evidencias y los resultados de su gestión.
Al final, cada ciudadano tiene el derecho de formarse su propio criterio. Pero para hacerlo con justicia, primero debe investigar, comparar y conocer.
Porque una cosa es tener una opinión y otra muy distinta es pretender convertir una opinión personal en una verdad absoluta.
EL ÁRBOL QUE DA FRUTOS SIEMPRE ESTARÁ EXPUESTO A LAS PIEDRAS, PERO NINGUNA PIEDRA PODRÁ BORRAR LOS FRUTOS QUE YA HA PRODUCIDO.
Y como nos recuerda la enseñanza bíblica, la verdad y la justicia tienen un valor que no puede comprarse ni silenciarse.
Mi reconocimiento a los servidores públicos que entienden que ocupar una posición en el Estado no es un privilegio para servirse de ella, sino una oportunidad para servir a los demás.
Al doctor EDGAR AUGUSTO FÉLIZ ARBONA, que sean los resultados, la transparencia y el trabajo los que continúen hablando por su trayectoria.
PORQUE CUANDO UN FUNCIONARIO FUNCIONA, LOS RESULTADOS HABLAN. Y CUANDO LOS RESULTADOS HABLAN, NINGUNA CAMPAÑA DE DESCRÉDITO PUEDE SUSTITUIR LA VERDAD.

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