MANUAL TEÓRICO-PRÁCTICO DE HISTORIA SOCIAL DOMINICANA, HIS-011: UNA NUEVA ESTRATEGIA DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE
Por Ramón Núñez Hernández
El panorama escritural en los profesores con título de doctores en nuestra academia se asemeja a un páramo. Muy poco se atreven a escribir y mucho menos, a lanzarse a la investigación. ¿Cuál es la razón de esta sequía? Creo que no todos los maestros universitarios poseen la musa inspiradora que los impulse a la creación literaria, sea en verso o en la prosa narrativa, ni tampoco curiosidad por saber las respuestas a las clásicas preguntas de los discursos orales o textos escritos: ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Qué? ¿Dónde? ¿Y el por qué?
La creación de un hábito de lectura y escritura es la gran ausencia en el personal docente del cuarto nivel. Porque es leyendo, interpretando, analizando, comprendiendo y luego escribiendo que podemos conocer a fondo y con profundidad los secretos ocultos del mundo que nos rodea.
Pero de la misma manera podríamos afirmar que por tradición cultural, las universidades no hacen nada para motivar a sus maestros a producir textos por la simple razón que no es comercial. No deja beneficio económico, no es rentable afirman. Y aquí traigo a la memoria una pequeña frase del doctor Diógenes Céspedes cuando dijo en el prólogo de una revista que circulaba para la época de los años 80, titulada Cuaderno de Poética, que un home run de Pedro Guerrero, que era el toletero dominicano del momento, tiene más valor en la sociedad dominicana que la puesta en circulación de una gran obra de arte o de literatura, o que cualquier descubrimiento científico. Y lamentablemente tenía y sigue teniendo mucha razón el doctor Céspedes, por el motivo que todo escritor de obras literarias o no literarias, como la investigación tiene interés de que sus productos se den a conocer, se le valorice y que circule, que sea puesta a la degustación del público lector y no vaya a terminar en los zafacones después de largos años pudriéndose en los depósitos. Por el simple hecho que las editoras propiedad de las instituciones educativas los rechazan si no se mercadean rápido y no compensan los gastos de impresión. Repito, no son rentable.
Sabemos que, en nuestro país, las grandes editoras son de propiedad privada y los maestros con dominio de la pluma no tienen recursos ni los contactos ni los medios para publicar sus libros, ni tampoco tienen la manera de mercadearlos, buscarles ventas, y así ponerlos en manos del público consumidor. Y para sustentar este escrito, traigo a la memoria la asamblea de la Escuela de Letras celebrada en el mes de octubre del 2016, cuando en momentos que cuatro expositores del cuarto nivel, es decir, los doctores, Mtro. Julio Cuevas, autor de Las Identidades en “Juan Criollo y Otras Antielegías de Víctor Villegas”; Mtra. Diomarys Pérez, autora de Ideología del Discurso e Identidad Dominicana; Mtro. Gerardo Roa Ogando, autor de Taxonomía del Discurso, aspectos de la teoría lingüística; Mtra. Irene Pérez Guerra, autora de Diccionario fraseológico del español dominicano, disertaban a los maestros presentes la temática trabajada en sus tesis de doctorado que cursaron en universidades de Europa; mientras la Mtra. Carmen Cot de Ureña, diseñadora de la plantilla que presentaría en el programa con grado de “Doctorado en Humanidades” para someterlo al comité docente de nuestra academia, el actual decano de la Facultad de Humanidades y candidato a Vicerrector de Extensión, Mtro. Ramón Rodríguez Jiménez, subió al púlpito y pidió, exhortó a los académicos con grado de doctores, a dedicarse a escribir, a producir textos y a ejercer su función como investigadores, porque hasta ahora, son doctores son infuncionales, inorgánicos. Terminando su petición de lamento, recalcando con pena: “no son los doctores quienes están escribiendo y produciendo textos sino los maestros”.
Dentro de esos profesores que producen escritura surge César Abrique Rosario Paniagua, quien es abogado, historiador, educador y catedrático de la Escuela de Historia y Antropología, en la UASD, autor de Manual Teórico-Práctico de Historia Social Dominicana, HIS- 011, que no es doctor en el área de la educación, pero dice aquí está el mío. Mis experiencias, mis conocimientos y mis estrategias para que sea asimilada por nuestros alumnos. El texto consta de diez capítulos, dividido en 212 páginas, impreso a páginas llenas, con portada y contraportada de color amarillo mostaza y verde aceituna, con un mapa del Océano Atlántico a todo lo largo y ancho, con líneas intermitentes señalando la trayectoria recorrida por los navegantes desde la salida de Puerto de Palos de Moguer hasta la tierra descubierta, en el Nuevo Mundo, además de imagen de un barco velero, la Plaza de la Bandera, fotografías de Gregorio Luperón montando a caballo y con su espada en alto, y un episodio panorámico bélico, que es la imagen borrosa observada a través de los hombres en acción guerrera, algunos bien vestidos y otros en mal estado físico como resultado del maltrato recibido. Los cautivos están semidesnudos. El objetivo del texto es didáctico y, por tanto, el fin es comercial. Los objetivos generales y específicos que soportan el contenido del trabajo y las palabras de presentación plasmada por el autor corroboran mi comentario. Veamos los dos objetivos generales:
- Dotar a los y las estudiantes de un cuaderno de trabajo útil a la comprensión y dominio de los aspectos más relevantes de la composición social dominicana desde nuestros antepasados has el nacimiento del estado republicano y sus conflictos socioeconómicos y políticos.
- Contribuir con los educandos (as) a la valoración de la identidad nacional y la cultura material y espiritual de nuestro pueblo, a los fines de ir asimilando la razón de los cambios operados por los sujetos sociales”.
Y sus palabras impresas en el prólogo del manual son las siguientes:
“La necesidad de poner en manos de los educandos el presente manual de práctica de historia dominicana, se origina de la experiencia de nuestra práctica docente en el salón de clase.
Rutinariamente, hemos dados seguimiento, evaluando los contenidos de programa de formación correspondiente a la asignatura Fundamentos de Historia Social Dominicana, identificada con la clave HIS-011.
Para superar las debilidades observadas en los estudiantes universitarios del ciclo básico y fortalecer sus procesos cognitivos, hemos sugerido una serie de contenidos que consideramos oportunos que los alumnos comprendan. Estos constituyen los aspectos más relevantes de la formación social dominicana, desde el descubrimiento y colonización del nuevo mundo, durante el siglo XV, hasta la guerra patriótica restauradora, episodio histórico correspondiente a nuestra historia republicana.
El aprendizaje con esta herramienta del conocimiento se facilitará si los educandos asumen responsablemente realizar cada una de las peticiones sugeridas por el docente. El análisis realizado bajo esta perspectiva, le permitirá visualizar el grado de desarrollo cultural alcanzado por la sociedad dominicana, explícito en tiempo y espacio de los hechos sociales que conforman el pasado de nuestra cultura.
La idea de hacer llegar a ustedes este cuaderno teórico-práctico, es con finalidad de facilitar el estudio del programa docente, aplicado a la asignatura por la catedra de historia dominicana que se imparte en el ciclo básico de todas las carreras de formación universitarias.
Apoyándonos en los libros de textos más reciente del programa y otros a fines, nos permitimos dejarles este manual de práctica que, a través de análisis y discusiones, llevará al entendimiento y comprensión de los procesos socioeconómicos, políticos y culturales de la nación dominicana”.
El Manual teórico-práctico, texto de enseñanza de historia social dominicana escrito por César Abrique Paniagua, es la primera producción suya y creo que tendrá nuevas revisiones según vayan surgiendo nuevas ideas enriquecedora y nuevas ediciones. Su título completo es Manual teórico-práctico de historia social dominicana (Hist- 011). La diagramación estuvo a cargo de Kendia Tineo; corrección de estilo: Germania Bello y la impresión: Centro de copiado y servicios de impresiones, La Escalera, en enero del 2016.
Su contenido es variado e inicia con el descubrimiento y conquista hasta la época actual. En el primer capítulo, el autor nos ofrece las orientaciones teóricas sobre el carácter científico de la historia, y en el segundo, las puntualizaciones geográficas preliminares de comprensión de los procesos históricos. Unidad que las integran preguntas para responder en el mapamundi político; el mapa de las Antillas y países caribeños; el mapa de la isla de Santo Domingo; el mapa político del continente africano, y el mapa político de la República Dominicana para que los docentes señalen y ubiquen sus países y las provincias. Luego continúan diversos cuestionarios con preguntas abiertas (para desarrollo) que el alumnado contestaría en el texto y tres ejercicios extensos, muy amplios, con preguntas cerradas de 75, 76 y 77 cada uno, es decir, preguntas de selección múltiples que el autor denomina Campo de ítems para evaluar el primero, segundo y tercer parcial. Cuya intención es que el alumno lea, interprete, analice, comprenda y escriba sus propias conclusiones. Leer, interpretar, analizar, comprender y escribir. Construir sus propios conocimientos a través de lo que sabe y lo aprendido en textos estudiados.
Pero no solo mapas, cuestionarios y ejercicios estructuran el cuaderno de práctica. También hay imágenes fotográficas a color del Faro a Colón, que es un legado del patrimonio histórico nacional y universal; construcciones coloniales de la antigua ciudad de Santo Domingo, como la edificación de la Fortaleza Ozama, Puerta del Conde, el Alcázar de Colón, la fortaleza de San Felipe, en Puerto Plata, Parque Independencia, la Catedral Primada de América, entre otros; dos viviendas taínas, muy bien caracterizadas; estatuas representativas de los caciques Caonabo y Enriquillo, el padre fray Bartolomé de las Casas, entre otros y la del padre, fray Antón de Montesinos sobre el púlpito, en momentos que su lengua acérrima lanzaba fuego sobre los destructores de las Indias; fotografías de la Plaza de la Bandera; la bandera dominicana; el escudo nacional; imagen de un episodio de la guerra restauradora encabezada y liderada por Gregorio Luperón; los 9 miembros fundadores de la organización política independentista, sociedad secreta La Trinitaria, fundada en 1838 y, textos poéticos y sociales importantísimos que guardan gran valor patriótico porque sellan la soberanía de la nación dominicana. Estos son: el Himno Nacional (p. 177); el Juramento Trinitario (p. 162) pronunciado el 16 de julio de 1838; el Sermón Adviento, de fray Antonio de Montesinos (p. 70); el poema de Pablo Neruda, titulado “Versainograma a Santo Domingo” (P. 52) y el manifiesto publicado por Francisco del Rosario Sánchez en Haití contra la anexión del país a la República Española en 1961 (p.189).
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