El hundimiento de la nao Santa María
La Santa María era la nave capitana donde viajó Cristóbal Colón en su primer viaje a América, acompañado por el escribano Rodrigo de Escobedo, el veedor Rodrigo Sánchez de Segovia, el repostero de estrados del rey Luis de Torres y el resto de la tripulación.
La nao Santa María, alias La Gallega (se dice fue construida en Galicia, de ahí el apodo) no era una carabela, en contra de lo que dice la tradición. Se trataba de una carraca (nao en el lenguaje náutico español de la época).
Su nombre proviene de la Virgen de La Rabida, Santa María de los Milagros aunque solo figura como Santa Maria.
Los marineros la llamaban Marigalante. Bartolomé de Las Casas nunca usó los nombres ni de La Gallega, ni de Marigalante o Santa María, sino que la llamaba La Capitana o La Nao.
Existe otra teoría que dice que fue construida en los Astilleros Reales de Falgote, en la localidad de Colindres, en Cantabria, mientras que otras voces afirman que fue construida por los carpinteros de ribera de El Puerto de Santa María.
La Santa María fue la única nao y la más grande de las tres embarcaciones empleadas por Cristóbal Colón en su primer viaje al Nuevo Mundo en 1492.
Con sus tres palos era una carraca menor construida, al parecer, en Santander y propiedad de Juan de la Cosa.
De acuerdo con las normas de estiba de entonces, la Santa María podía llevar una carga de 106 toneladas de entonces (51 toneladas actuales ).
En el palo mayor aparejaba dos velas cuadradas: la mayor con una cruz roja en el centro y una vela de gavia. El trinquete portaba una sola vela cuadrada y el palo de mesana aparejaba una vela triangular latina. Del bauprés colgaba una vela de cebadera.
Características
Tipo: Carraca de tres palos
Construcción: 1480
Desplazamiento: 51,3 toneladas
Eslora: 23,60 m
Manga: 7,92 m
Calado: 2,10 m
Armamento: 4 bombardas de 90 mm, culebrinas de 50 mm, ballestas y espingardas sin determinar.
Tripulación: 39 hombres
Naufragio
Durante la Nochebuena de 1492, el barco, con la mayoría de provisiones, quedó varado en un banco de arena después de que el vigilante se quedara dormido aquella noche. Los arrecifes de coral destrozaron el casco de la nao y obligaron a evacuar la nave hacia la Niña, la única embarcación disponible.
Finalmente, fue imposible salvar la Santa María, aunque nunca han faltado las teorías de que fue el propio Colón el que prefería que se perdiera el barco para así tener un argumento sólido en la corte de los Reyes Católicos que justificara el regreso, a falta de grandes cantidades de oro que mostrarles. El navegante vio en la generosidad del líder indígena, que le ayudó a salvar las provisiones, una señal divina. Con los restos de la Santa María construyeron una fortaleza, el primer asentamiento europeo en América, donde quedaron varios europeos a la espera de que Cristóbal fuera y volviera de España.
Las dos embarcaciones supervivientes, al mando del almirante de misteriosos orígenes, emprendieron el viaje de regreso a España. Las naves se separaron, llegando la Pinta en primer lugar a Bayona (Galicia), hacia el 18 de febrero de 1493.
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