La mujer de las dos cucas

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POR: ALEJANDRO SANTANA

Para vivencias de ayer y hoy

Varios amigos, compartían tragos en una cantina cualquiera en un sector cualquiera, ya se habían consumido varias botellas de ron, al son de buenos habaneros y canciones románticas de aquellas que escuchaba, la gente, antes, cuando éramos felices, pero no lo sabíamos.

Al lugar entraban y salían, desde limpiabotas, vendedores de botellas con brebajes afrodisíacos capaces de levantar muertos, de acuerdo al PREGÓN de quienes comercializaban el producto.

Todo se desenvolvía de manera normal, Benjamín uno de los parroquianos, daba destrezas de bailes, era experto en tangos, habaneros, bachatas y hasta merengues…El reguerón no existía, para la fecha cuando nuestra gente tenía gustos exquisitos.

Lo cierto es que entre tertulias y bailes, transcurría el día, ya muchos de los amigos que con mucha alegría habían llegado al lugar desde las nueve de la mañana de ese domingo, estaban borrachos aunque siempre lo negaban…No estoy borracho compadre, aunque no solo daban tras pies, sino que hasta el habla estaba pedregosa.

Pero así son los alegatos de los borrachos, se caen están en el suelo tirados de nalgas, pero no están borrachos, aunque en ocasiones hay que llamar una grúa para dejarlos en sus casas.

Para no cansarles el relato, ni agrandarlo tanto les cuento que como a las cuatro de la tarde entra una señora vendiendo Cucas, cotorras de esas que hablan tanto, que hasta expertas en mala palabras son.

Llego con sus dos cotorras, pero las vendió a varios parroquianos que estaban más cerca de la puerta de entrada a la cantina, pero Marcelo uno de los parroquianos que estaban en el lugar desde tempranas horas de la mañana no alcanzó a comprar una para llevarla para su casa para que alegrara el ambiente.

Lo lamenta, pero logra hablar con la señora que las vendía, y esta le di

jo, que el lunes en horas de la tarde podría llevarle a su casa dos cotorritas, que eran un amor que hasta imitaban al cura de la iglesia del lugar.

A partir de ahí todo transcurrió normal, Marcelo se fue o lo llevaron en brazos de amigos a su vivienda, ya a la media hora, no recordaba nada de lo que había ocurrido en la cantina, al otro día en horas de la tarde, su esposa que era enfermera se fue a trabajar y lo dejo solo, él se levantó como pudo y fue al baño a darse una ducha, cuando terminaba de enjabonarse tocan la puerta con mucha insistencia, a lo que el pregunta.: Quien, es, y de afuera le contestan..

La mujer de las dos Cucas, con dudas el, vuelve y la misma voz, la señora de las dos Cucas, a él se le había olvidado que había encargado esas dos cucas…Lleno de curiosidad , responde, Que pase esa BARBARAZA.

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