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Batalla de Azua

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La batalla del 19 de marzo o Batalla de Azua fue el primer gran enfrentamiento para defender la entonces reciente independencia dominicana.

Fue el 19 de marzo de 1844, en Azua, cuando una fuerza que apenas sobrepasaba los 2,000 dominicanos, una parte del ejército del sur, dirigidos por el general Pedro Santana, venció a 10,000 soldados del ejército haitiano encabezados por el general Charles Herard Ainé.

Al cumplirse mañana 179 años de aquel enfrentamiento en el que la naciente República Dominicana impuso su decisión de ser libre e independiente de toda dominación extranjera, cabe recordar con legítimo orgullo a los héroes que, con astucia y arrojo, derrotaron a un enemigo que los superaba increíblemente en número.

La Ciudad de Azua, sede mañana de diferentes actos incluido un desfile cívico y militar, erige a esa batalla con un monumento a los héroes y mártires que pelearon por la patria naciente, en el que figuran los nombres de Pedro Santana, Antonio Duvergé, Francisco Soñé, Vicente Noble, Nicolás Mañón, Matías de Vargas, José del Carmen García, Manuel Mora, Feliciano Martínez, Juan Esteban Ceara, José Leger y Marco Medina.

La determinación de los dominicanos que forjaron nuestra historia y nuestra nacionalidad fue tal que, desde un principio, fueron capaces de demostrar una voluntad indoblegable, sobre todo si tenemos en cuenta que estaban pobremente armados ante un numeroso ejército regular.

Válido es también evocar desde el presente este hecho histórico que marca una página gloriosa de nuestro pasado, precisamente ahora, cuando en estos tiempos globalizados las grandes potencias tienden a ignorar los intereses nacionales de los países que no responden obedientemente a sus decisiones geoestratégicas.

La nacionalidad dominicana no se apoya solamente en el recuento de las glorias pasadas, sino en el esfuerzo de ahora para construir un futuro que nos permita presentarnos en el concierto de las naciones como un país independiente, en busca de su mejor porvenir y seguro de su destino.

Ojalá el ejemplo de coraje y desprendimiento constituya el modelo para que las generaciones futuras asuman la patria dominicana y trabajen por su grandeza con entusiasmo y compromiso.

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