Casi 63 años del Golpe de Estado a Juan Bosch

Tras la salida de Bosch, un triunvirato conformado por Emilio de los Santos, Ramón Tapia Espinal y Manuel Enrique Tavárez Espaillat, y luego presidido por Donald Reid Cabral, asumió el control del Poder Ejecutivo.
En la madrugada del 25 de septiembre, pero de 1963, se consumaba el Golpe de Estado al entonces Presidente de la República, Juan Bosch, quien a ese punto llevaba poco menos de siete meses a cargo del Poder Ejecutivo.
La administración de Bosch, juramentado como mandatario el 27 de febrero de ese año, enfrentó problemas desde el primer momento que asumió la Presidencia de la República. Las primeras medidas tomadas por Bosch enfrentaban a los empresarios, la iglesia y los militares, sectores que tenían mucha influencia sobre el Poder Ejecutivo y los ciudadanos.
Dentro de sus primeras medidas estuvo rebajar el sueldo de los funcionarios y del presidente, este último sufrió una reducción de 5000 a 500 pesos; además, ordenó la regulación de precios en la canasta familiar; la concesión de préstamos blandos a pequeñas industrias; la unificación de las políticas arancelarias; la producción de energía de bajo costo mediante hidroeléctricas y dispuso un reenfoque social y económico del sector de la pesca. Por igual dispuso la creación de un Plan Nacional de Alfabetización, la cobertura de la sanidad pública, la Creación de una zona franca en Puerto Plata y de escuelas vocacionales y becas para estudios superiores en el extranjero.
“Los próximos meses serán de freno para muchos, porque estamos en el caso de evitar que las finanzas nacionales se nos desplomen a causa de gastos sin control. Pero vivimos en un país de grandes riquezas, que vende más de lo que compra, y si los dominicanos colaboran con el Gobierno en el propósito de no hacer gastos innecesarios, podemos vernos en poco tiempo sin limitaciones para el uso de divisas extranjeras”, manifestaba Bosch, al momento de asumir el poder.
Ya se sentía
Recortes de medios locales reseñaban que la implementación de esa nueva Carta Magna, y sus reformas, causó disgustos dentro de los principales sectores (militares, la iglesia y empresariado) fuera del poder y que ese sentimiento proveniente de la oligarquía causaría que la idea de un “Golpe de Estado” pasara de un rumor a un “secreto a voces” que con el pasar de los meses se hiciera cada vez más latente.
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