Colombia aplicará eutanasia a 80 hipopótamos de Pablo Escobar

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Colombia – Tras años de debates, el Gobierno colombiano ha dado luz verde a un protocolo definitivo para practicar la eutanasia a unos 80 hipopótamos, descendientes de los ejemplares que el capo Pablo Escobar introdujo ilegalmente al país en la década de los 80.

La medida, oficializada mediante un documento firmado por la ministra de Ambiente, Irene Vélez, busca frenar la reproducción descontrolada de esta especie, declarada exótica invasora, y que actualmente amenaza la biodiversidad de la cuenca del río Magdalena.

de alta potencia

El plan técnico contempla dos vías para reducir la población de estos mamíferos, que pueden llegar a pesar hasta tres toneladas:

  • Eutanasia química: Se atraerá a los animales con comida a corrales específicos donde serán inmovilizados con dardos antes de recibir un medicamento letal.
  • Eutanasia física: Ejecutada por tiradores certificados, el protocolo exige el uso de rifles de largo alcance con proyectiles dirigidos al cráneo para garantizar una muerte instantánea y evitar el sufrimiento del animal.

Para la disposición de los restos, las autoridades han previsto el entierro en fosas de hasta cuatro metros de profundidad o, en su defecto, la cremación.

Una carrera contra el tiempo y el presupuesto

La ministra advirtió que, de no intervenir ahora, la población podría alcanzar los 500 ejemplares para el año 2030, desplazando a especies nativas como el manatí y la tortuga de río. El presupuesto asignado para este control supera los 1.7 millones de dólares.

Los hipopótamos en Colombia no tienen depredadores naturales, lo que ha facilitado su expansión salvaje por el río Magdalena, poniendo en riesgo el ecosistema local.

Pese a que la caza se considera la «última instancia», el Gobierno admite que otros intentos han fracasado:

  1. Traslados fallidos: Ningún país ha respondido positivamente a la oferta de recibir a los animales en santuarios.
  2. Esterilización costosa: Cada procedimiento quirúrgico cuesta cerca de 9,800 dólares y conlleva altos riesgos de muerte para el animal por la anestesia.

Un problema que también afecta a las comunidades

La falta de un depredador natural ha favorecido su rápida expansión en estado salvaje, especialmente a lo largo del río Magdalena. Ante este escenario, las autoridades advierten sobre el riesgo de que continúen desplazándose hacia otras regiones del país.

Su cercanía con zonas habitadas también ha generado preocupación. En distintas ocasiones, ejemplares han sido vistos fuera de su entorno acuático, transitando por calles de Puerto Triunfo e incluso por carreteras.

El tema no es nuevo en el país. Todavía se recuerda el caso de “Pepe”, el hipopótamo que murió a manos de cazadores en 2009 tras escapar de la Hacienda Nápoles; un suceso que desató críticas ambientalistas y abrió el debate sobre el manejo de esta especie.

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