Enseñanzas de una Pandemia…

POR JOSE ANTONIO MATOS PEÑA.
La presencia del coronavirus y sus efectos malignos como el COVID-19 en la salud de su gente, ha dejado hasta ahora, mal contados unos 502 fallecidos, dominicanos y dominicanas, compatriotas nuestros, parientes, cercanos o lejanos, pero al fin, parientes de alguien, entre ellos, hijos menores ó mayores, dejados huérfanos, desproveídos, en sentido general; miles de contagiados, de los cuales, nadie tiene, en estas circunstancias de mal manejo estadístico, establecidas cifras ciertas o que se les parezca, por eso, no nos referimos a estos números, no creemos en ellos.
El daño económico y social que a su paso deja y desprevención es inconmensurable en nuestra población, agencias del estado, llamadas al auxilio y orientación permanente, alcanzan hoy su tasa cero de efectividad, como el INDRHI, el IAD, este último, con asuntos pendientes con propietarios de terrenos, los cuales, bajo el interés de particulares, despojan a legítimos dueños; la agencia Agrícola denominada ministerio de estado de agricultura, entre otros, lucen en total inercia.
Pero, a pesar de tanta secuela de maldad, el pueblo a su paso, termina de conocer el verdadero pensamiento de sus gobernantes, los cuales, al parecer, lo quieren todo, pero todo lo que les beneficie; la gente, aprendió a vivir sin lotería (este sector, con más 400 millones en juego diario, según datos anteriores), hablamos de una mayoría de la población, sin bebidas alcohólicas, en alto porcentaje, sin el restaurante, la discoteca y colmadón, sin palé y tripletas, en fin, innumerables Hábitos y costumbres (que terminan siendo lo mismo), a manejarse con debida protección entre los demás, guardando las reglas lógicas del aseo corporal, las de la moral y cívica que nos enseñaban, sobre todo las manos y cara, a usar la nueva prenda de vestir, que son las Mascarillas o tapa bocas; estas últimas, definidas como una prenda más, de vestir, ha sido asimilada mayoritariamente por la población, y… ahí quería llegar.
El distanciamiento social, la higiene y suspensión de un antiguo estilo o forma de saludar, dando la mano, ó el famoso besito de cara, más la mascarilla, al parecer han detenido la propagación de gripes, en nuestras observaciones, al través de esta pandemia, hemos visto desaparecer las frecuentes gripes y sus estornudos.

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