LA HIJA DE LA VIEJA BELÉN, UNA MUESTRA DE HUMANIDAD Y GENEROSIDAD

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Por BELKYS SANTANA MEDINA
El cuento titulado, La hija de la Vieja Belén, de Ramón Núñez Hernández, quien es ensayista, educador, escritor y autor de cuentos infantiles, nacido en la ciudad de Nagua, provincia María Trinidad Sánchez, nos sorprende por el mensaje de valor que transmite a los pequeños lectores. Distribuido en 14 páginas, dedicado a niños de 6 a 10 años, es decir, niños alfabetizados. La diagramación es de Vladimir Núñez Arache, Enmanuel Núñez Arache, en las ilustraciones y Andrés Blanco Díaz (Editor). 
   La introducción está a cargo del mismo autor, que él llama, “Descripción del cuento”,
en la que él no solo intenta hacer una presentación del libro, justificar los hechos y acontecimientos que le sirvieron de referente, sino comentar su temática y ambiente donde se desarrolla y la intención de por qué lo escribió. Esta es la razón del título: La hija de la Vieja Belén.
   Como portada y contraportada tiene una ilustración diseñada por su hijo, al igual que las ilustraciones internas, once (11) en total, sin biografía ni fotografía del autor. La carátula tiene color rojo-claro y amarillo intenso, con dos líneas de pequeñas estrellas y algunos regalos en la parte de abajo, publicado en impresión digital por Amazon, en fecha 5 de Julio 2019. Precio de venta: dos (2) dólares. 
   El cuento es dinámico, instructivo y de rico valor educativo, de bondad, de humildad, de amor entre hermanos y generosidad, sin dejar de resaltar en grande, el acto filantrópico de la joven. El propósito de la obrita es crear en los niños un hábito de lectura e introducirlos a la realidad que les tocó vivir sin sacarlos de su mundo imaginario.
  La Hija de la Vieja Belén es un cuento muy breve y sencillo. No fantasea la realidad. En la escritura se nota que el autor quiere exponer, expresar su propia vivencia, y la de muchos niños que en esa fecha sufren esta cruel realidad. Nos narra la historia de tres hermanitos: Pedro Luis, Carlitos y Rosalinda, que miraban desde un gazebo como unos padres compartían el momento tan agradable con sus hijos. El lugar era el Parque Mirador Sur, en Santo Domingo, el Día de los Santos Reyes. Los hermanitos eran huérfanos de padre. La mamá, muy pobre, cuyo oficio era trabajadora doméstica y los Reyes Magos nunca les dejaban nada, pero sí, esperaban que Dios intercediera, imponiendo su don de mando prodigiosa sobre la Vieja Belén y se acordara de ellos. Veamos cuando uno de los niños dice:
“—Le estamos pidiendo a Dios que le diga a la vieja Belén que nos traiga regalos para nosotros jugar como ellos. Mire usted qué felices y contentos están.”
   Mientras miraban ansiosos y tristes, una señora que caminaba por el lugar los ve y se le acerca. Le pregunta y ellos dicen que les piden a Dios que le diga a la Vieja Belén que les deje regalos porque Melchor, Gaspar y Baltazar no van a los barrios de pobres. Entonces la señora los agarra por la mano y los lleva a comprar los juegos deseados y además, compra ropas a cada uno. Vuelve de regreso al lugar donde los recogió y se va. Los niños la ven muy joven, es decir, entienden que no podría ser la Vieja Belén por su apariencia física propia de la juventud. Tampoco saben su nombre. Entonces la niña corre detrás y cuando la alcanza, pregunta:
  ¿Señora es usted la hija de la Vieja Belén?
  El cuento termina con los niños confundiendo a la señora con la hija de la Vieja Belén porque les compró los regalos anhelados y que nunca han tenido, y quizás, nunca más tendrán otros iguales. 
   Pero ¿quién es la Vieja Belén? Cada 6 de enero, en varios países de América Latina, Europa y otras partes del mundo, se celebra el Día de los Reyes Magos, festividad en la que se recuerda la adoración de la que fue objeto el niño Jesús por parte de los tres Reyes Magos, como signo del reconocimiento del mundo pagano de que Jesucristo es el rey y el salvador de la humanidad.
   El mito de los Reyes Magos es, un acto similar a lo que es Papá Noel, Niño Jesús, Santa Claus, Viejito Pascuero o San Nicolás, Nicolacho, Christmas=Navidad. Estos son algunos nombres con los cuales se conoce universalmente al personaje legendario que según la cultura occidental trae regalos a los niños por Navidad, la noche del 24 al 25 de diciembre.
   La Vieja Belén es una figura legendaria que, me parece, solo existe en la República Dominicana. Se dice que ella viene una semana después de los Reyes Magos, 6 de enero, cargando en un saco regalos sencillos (a veces unos cuantos dulces o caramelos, pitos, flauta, pelota, muñecas y cosas simples, etc.) solo a los niños que, ni Santa Claus ni los Reyes Magos pudieron visitar, sea por falta de recursos o escasez de tiempo. 
   Pero lo cierto era que esta es la mejor excusa de los padres que por falta de dinero o la indigencia en que viven no podían agradar a sus hijos con juguetes en las fechas tradicionales y esta infeliz anciana paga la consecuencia, al ellos decirle que falta la Vieja Belén. Generalmente pasan los días sin que aparezca esta pobre doñita y los niños se olvidan.
   La hija de la Vieja Belén de esta historia-ficción es muy distinta a la vieja pobretona, mal vestida, acabada por el paso de los años y que se transporta a pies por los caminos rurales y barrios pobres entregando simples regalos. La señora del cuento es joven, hermosa, bonita, rica y con carro, pero filántropa. Ella no envía a los niños a rezar a la iglesia, ni a orar, ni a la catequesis. Que es una manera de culparlos de desobedientes, que se portan mal con la mamá o en la escuela y por eso, los reyes no llegan a su casa. No los cuestiona de nada, solamente los mira como niños inocentes con sus carencias y grandes necesidades, pero que podrían solucionarse con pocas cosas. Termina el cuento con una sola petición: estudiar, asistir a la escuela.   
   Nota: el ensayo fue escrito por: Belkys Santana Medina. (Profesora de la Escuela de Virgilio Peláez, Distrito Educativo No. 01-03, Barahona)

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