LAS PERDIDAS.

Llamamos pérdidas a las situaciones en las cuales dejamos de tener algo definitivamente : un objeto, cualidad, cosa o persona que nos importa, que tiene una significación especial para nosotros y que ya no podremos recuperar más.

Todas las personas han pasado por esa situación. En algún momento de su vida han perdido algo importante :

un juguete, dinero, un animalito; se les ha muerto un familiar, o han perdido la relación con un novio, con el esposo/a, o con un amigo querido.

Cuando hay pandemia en el mundo, se pierden muchas vidas humanas. Ante las pérdidas, el ser humano produce una reacción emocional que difiere de una a otra persona, dependiendo de la magnitud de las pérdidas, del significado que lo perdido tenga para la persona, de la personalidad del individuo y de las circunstancias en que esta ocurre, etc.

Las personas sufren y se comportan de modos distintos ante la pérdida de un mismo tipo. Pero, en general, las pérdidas producen duelo, tristeza y pesadumbre en los dueños de lo perdido, y cierto estado de solidaridad y pena en las personas allegadas o que comparten una relación de afectos con el perdedor.

Los niños y niñas, que carecen de la fortaleza de ánimo y la templanza que se van ganando con las experiencias de la vida, son particularmente vulnerables a las situaciones de pérdidas.

En el manejo de las pérdidas debemos recordar lo siguiente:

Pérdida son las cosas que no podremos recuperar jamás; lo que dejamos de tener definitivamente. Lo que perdemos circunstancialmente, por un tiempo determinado, no puede considerarse pérdida.

No hay vida sin que ocurran pérdidas.

Por tanto las pérdidas son naturales.

De modo que si ocurren debemos aceptarlas y seguir adelante y con fe.

Lo importante es que estemos vivos y mientras estamos vivos hay esperanza.

Por dura que sea la pérdida, con el tiempo nosotros aceptamos mejor la realidad, la vida sigue y el dolor de la pérdida va disminuyendo.
Decid a los de corazón apocado : Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará. Isaías 35 – 4.

Eunice Espinosa: Autora : Eunice Espinosa de Ruiz, Psicóloga, T.A

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