OPINIÓN: La politóloga Rosario Espinal y su visión del voto de los pobres

Por Carlos Julio Feliz Vidal
En unas declaraciones recientes, la politóloga Rosario Espinal afirma que si los pobres votan gana el candidato de Gobierno, que si vota la clase media, ganaría la oposición encabezada por Luis Abinader. Esas declaraciones son políticas, no sociológicas, aunque sea esta última su pretensión.

Son declaraciones políticas, porque pasan por alto que en las encuestas en las que gana Luis Abinader se ha medido la intención del voto de los pobres y la clase media, y es precisamente en esas mismas encuestas donde éste pasa en primera vuelta. La aseveración es política, porque asume que los pobres del país votarían por el candidato del Gobierno, por su condición de pobreza, haciendo una fatal inferencia de que el pobre piensa con el estómago y no con el cerebro.

Se olvida, al razonar de esa manera, la politóloga, que la pobreza material es uno de los mayores incentivos que motivan a las personas a cambiar el estado de las cosas. El pueblo dominicano no ama la pobreza, es un rebelde que procura día a día, mejores condiciones de vida.

Aún los que reciben las dádivas de los gobiernos de turno, votan en su contra, por eso perdió el presidente Balaguer las elecciones de 1978, porque las gentes decían : “cogemos las funditas y no somos reformistas”. Hipólito Mejía fue el primer presidente dominicano que institucionalizó programas de asistencia social, implementando lo que hoy se llaman tarjetas de solidaridad, sin embargo, perdió las elecciones del año 2004.

La voluntad de cambio en el pueblo dominicano, cuando una gestión o partido en el gobierno, agota las espectativas del conglomerado social, es lo que explica los triunfos y las derrotas electorales en la República Dominicana. La población sabe que ningún programa social de asistencia a los pobres, puede ser eliminado por un nuevo gobierno, en tanto que la seguridad social es un derecho fundamental, consagrado en la Constitución de manera progresiva, sustentado en partidas presupuestarias del Estado, no en fondos de un partido ni de un candidato, lo que justifica su continuidad, si gana Abinader.

Lo cierto es que desde una mirada sociológica, no política, las clases sociales bajas procuran ascender a clase media y ésta a clase alta, en tanto que la clase media y la alta procuran mantener sus privilegios.

Hoy, en una etapa de tanto conocimiento, los pobres están conectados al mundo, dado que han superado la pobreza del analfabetismo y tienen un teléfono celular, un receptor de TV o de radio, que les abren fronteras a lo que está sucediendo, si bien no de la misma calidad que la de los más pudientes, pero con el mismo propósito de mantenerse informado.

República Dominicana es uno de los países del mundo donde hay mayor cantidad de celulares percápita, de ahí que nuestros pobres no sólo se preocupan de recibir las dádivas, también sueñan y aportan para la construcción de un país mejor.

Un buen gobierno no es el que mantiene la pobreza, sino el que crea las condiciones para superarla, de ahí que los pobres se perciban asimismo en una permanente transición, para ascender progresivamente a mejores condiciones de vida.Los votos de todas las clases sociales se dividen en el país, ni tendría Abinader la totalidad de la clase media, ni Gonzalo la totalidad de los pobres, lo que las encuestas señalan es que en el universo de electores Luis Abinader es el candidato que prefieren la mayoría de los dominicanos.

Los dominicanos, independientemente de su posición social y económica, cada vez que han decidido cambiar de gobierno lo han hecho con firmeza. Lo hicieron en el 78, cuando sustituyeron a Joaquín Balaguer por Antonio Guzmán, a pesar de las banderas rojas que portaban los guardias en sus fusiles.

Retornaron a Balaguer en el 86, cuando entendieron que en los dos últimos años del Gobierno de Jorge Blanco habían cambiado los parámetros de la estabilidad económica.

Votaron en 1994 para sustituir de nuevo a Balaguer, por José Francisco Peña Gómez, bajo el entendido que el modelo balaguerista se había agotado, a pesar de que un fraude impidió el triunfo de Peña Gómez, obligando a reformar la Constitución y recortarle dos años al mandato de Balaguer.
Fueron esos mismos dominicanos que le quitaron el Poder al PLD en el año 2000, bajo la consigna de que eran “comesolos”, y fue ese mismo pueblo que castigó al presidente Hipólito Mejía en el 2004, permitiendo de nuevo que el PLD gobernara. El poder del pueblo no puede subestimarse.
Es ese inmenso pueblo, el que está dando muestras de querer cambiar al PLD por el PRM, colocando la bandera tricolor en el pecho de Luis Abinader. Esa voluntad de cambio se refuerza por la pretensión popular de evitarle al país, una segunda vuelta electoral, que de producirse, agradaría la situación sanitaria de la nación.

Luis Abinader es el único candidato con posibilidades reales de pasar en primera vuelta, con el voto de los dominicanos, independientemente de cuál sea su posición social o económica.
El autor es maestro universitario, Director del Instituto Nacional de Investigación y Adolescentes Jurídico y Coordinador Nacional del Movimiento Político UVA Z( Una Vuelta Abinader).

 

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