VER VIDEO Pedernales: Gobierno deja en manos de EE.UU respuestas sobre incursión en Isla Beata

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El bombardeo y destrucción de una presunta «narcolancha» en aguas dominicanas por parte del ejército de Estados Unidos, con un saldo de tres muertos, es una noticia de por sí impactante. Sin embargo, un análisis estratégico de la comunicación que rodeó el incidente deja, hasta el momento, una percepción que deja mucho que desear.

El incidente no expone un simple fallo de comunicación, sino una abdicación casi total de la narrativa soberana por parte del Estado dominicano, cediéndola a un gobierno extranjero que, a su vez, la trivializa a través de las redes sociales. Las siguientes tres claves demuestran este preocupante colapso.

Una cooperación «sin precedentes»
La operación militar la ejecutan el Comando Sur de EE. UU. (Southcom) y la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur (JIATF-South), culminando en la explosión de una lancha a 80 millas náuticas al sur de Isla Beata, en la provincia de Pedernales. Las tres personas a bordo murieron.

Irónicamente, mientras el liderazgo político guardaba silencio, fue un organismo técnico dominicano el que emitió un comunicado celebrando el suceso. Según el despacho de prensa de la DNCD (sic), “es la primera vez en la historia que la República Dominicana y Estados Unidos llevan a cabo una operación conjunta contra el narcoterrorismo en la Región del Caribe”.

Esta declaración, que enmarca una acción letal como un hito de cooperación, crea una profunda disonancia y se convierte en la primera fisura en una narrativa oficial confusa y contradictoria.

La respuesta del gobierno dominicano: «Pregúntenle a la Casa Blanca»

El segundo y más contundente indicio de este colapso comunicacional fue la respuesta del propio gobierno dominicano. En lugar de informar, optó por una externalización completa de la responsabilidad comunicacional.

Consultada sobre el operativo, la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, señaló que «sobre ese tema, como se mencionó en la rueda de prensa de ayer (domingo), los detalles los emitirá la Casa Blanca y el presidente Trump en su debido momento.»

Esta declaración no solo delega en un gobierno extranjero la información sobre un evento de seguridad nacional, sino contadice directamente a otra agencia del propio Estado, la DNCD, que sí estaba emitiendo comunicados.

Esta transferencia de la carga informativa no solo crea un vacío de poder, sino parece posicionar al Estado dominicano como un actor secundario en un evento ocurrido dentro de sus propias fronteras.

La comunicación oficial de EE.UU. fue un post en redes sociales

El vacío narrativo dejado por las autoridades dominicanas fue llenado por Estados Unidos de la forma más informal posible. Cuando se consultó a la Embajada de EE.UU. en el país, la directora de comunicaciones, Michelle Angulo, refirió a los medios a una publicación del presidente Donald Trump, no en un canal oficial, sino en su red social personal, Truth Social.

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