POBLACIÓN CANARIA EN NEYBA, SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVIII.

(Edwin J. Acosta S.)

Algunos historiadores aseguran que el pueblo Neiba fue fundado por españoles provenientes de Canarias, afirmándose que desde esas islas, pertenecientes a España, viajaron distintas familias con las cuales se procedió al asentamiento del poblado. Bastará con referir a Carlos Esteban Deive, en “Las emigraciones canarias a Santo Domingo”, en donde recoge que Neiba fue uno de los 14 pueblos fundados por canarios en la isla Santo Domingo desde finales del siglo XVII hasta finales del siglo siguiente[1], según Deibe, Neiba fue fundado en 1761; esa afirmación es acogida por Gonzalo Ramírez de Haro, Dolores Brandis, Teresa Cañedo-Argüelles, Teba Castaño y Luis Escolano en “Efectos de la migración internacional en las comunidades de origen del suroeste de la República Dominicana”, donde se acepta lo planteado por Deieve[2]. El neibero Ariel Acosta Cuevas, en “Por los caminos del Sur”, va más lejos e identifica una serie de familias canarias que, según él, en el año 1735 tuvieron asentamiento en Neiba[3].

Esas afirmaciones han sido recogidas por la tradición oral, sin embargo, las mismas carecen de sustento documental, pues no se conoce documentación histórica que respalde la tesis de la supuesta presencia de familias de origen canario durante el proceso de fundación del pueblo Neiba.

La fundación de Neiba por los españoles tuvo lugar a mediados del siglo XVIII, aceptándose el año 1735 como el más adecuado o apropiado para consentir la fundación del poblado. Es preciso señalar que para la misma época de la fundación de Neiba se tiene constancia de que las autoridades coloniales ponderaban la “conveniencia” de introducir a la isla familias procedentes de Canarias para poblar las zonas que quedaban desiertas. De hecho, el 7 de julio de 1735, don Juan Bentura de Maturana remite al Consejo de Indias una comunicación rubricada por otras diez personas, donde se solicitaba conducir familias desde “las islas de Canarias y cualesquiera otros países sujetos al dominio español”, hacia la isla Santo Domingo, con la finalidad de evitar que los franceses, o incluso “los negros y mulatos”, habiten los lugares despoblados, por considerar que se estaba extinguiendo la “cortísima porción de familias blancas”.[4]

La aludida comunicación refiere que el Consejo de Indias expidió las órdenes, dirigidas al Juez de Indias de Canarias, para la conducción de familias de esas islas a Santo Domingo, advirtiendo al presidente de la Audiencia, Alfonso de Castro, que debía empezar a poblar los terrenos más cercanos a los que ocupaban los franceses, disponiendo facilitar “los auxilios y alivios que pudiere”. Esa comunicación también hace referencia a otras de la misma naturaleza emitidas entre los años 1726 a 1730 y a otras comunicaciones fechadas 12 y 23 de octubre de 1733, del presidente de la Real Audiencia. Asimismo, se tiene información de la llegada de familias canarias a Santo Domingo para el referido año 1735, pues en ese año el navío “Nuestra Señora del Pilar” arribó con 6 familias y un total de 40 personas; y en el año 1736, arribaron 40 familias con un total de 201 personas en el navío “Nuestra Señora del Rosario”.[5]

Nada indica, sin embargo, que tales familias se hayan establecido en Neiba. Por el contrario, conforme al relato del Juez de Indias de Canarias, del 8 de julio de 1736, con las aludidas familias canarias, de las cuales se procuró fuesen “limpias y de buenas costumbres”, se llevó a cabo la nueva erección de Puerto Plata.[6]

El censo realizado en el año 1740 por el arzobispo Domingo Pantaleón Álvarez de Abreu revela, además, que los vecinos de Neiba eran todos “mulatos y negros libres y esclavos”[7], de lo cual se deduce la ausencia de familias canarias en el pueblo para la época aludida, habiendo transcurrido entonces alrededor de 5 años desde su fundación.

La presencia de canarios en Neiba se advierte a partir del año 1751, casi 20 años posterior a su fundación, consecuencia del trasvase poblacional desde Azua a raíz de un terremoto que destruyó esa vieja villa[8]. Al respecto, Manuel Vicente Hernández González señala que ya entre los pobladores de Neiba se podía apreciar “tanto criollos, como canarios y sus descendientes, cuyo predominio fue significativo en la segunda mitad del siglo XVIII”[9]. Otras familias canarias se fueron estableciendo más tarde en Neiba, como la de Antonio Sálazar, natural de Canaria y vecino del lugar, casado, que testó en el año 1772 “ante Antonio Volta en la capital”[10]. Ya para el año 1776 algunas familias de Neiba “eran criollas y otras de origen canario”, entre esas últimas se contaba la de Narciso Batista, dueño de los hatos de Cambronal, actual Galván, y La Descubierta, pero residente en el primero; y Santiago Pérez, dueño del hato de Las Damas, actual Duvergé[11].

Todo luce indicar, tal y como refiere Antonio Gutiérrez Escudero, que, así como ocurrió con la creación de San Juan de la Maguana, el pueblo Neiba se fundó con los individuos que vivían en forma dispersa en el valle del mismo nombre[12]. Se trataba, pues, de criollos, ya fueran “mulatos, morenos libres o negros”; y, tal vez, “escasamente algunos de raza blanca”. Esos individuos, que fueron principalmente agricultores, granjeros y hateros, fueron quienes, por iniciativa particular, “comenzaron a refundar, fundar e incentivar” varios hatos en el suroeste de la parte española, específicamente en las cercanías del río Neiba, actual Yaque del Sur. Welnel Féliz asegura que, tras el auge del comercio informal durante los primeros años del siglo XVIII, se hallaban en la zona los hatos San Cristóbal de la Sal, actual Cristóbal, la tradición también asegura que el actual Salinas; Ojeda; Peñón; Hato Viejo; Fundación; El Montaso; Pesquería, Pescadería; Alpargatal, actual Vicente Noble; Cambronal, actual Galván; El Mamón; Guardarralla, Guardarraya; Las Damas, actual Duvergé y otros. También Rincón, actual Cabral, que fue un conuco del hato San Cristóbal de la Sal.[13]

Respecto a los hateros, granjeros y agricultores que se establecieron en el valle de Neiba, es preciso señalar lo sostenido por Carlos Larrazábal Blanco, quien señala que desde muy temprano durante la colonización hubo en la isla diferencias sociales muy marcadas, toda vez que, aunque un criollo era, en teoría, legalmente un español con iguales derechos que el nacido en España, en realidad ese último se creía superior al nacido en Las Indias; y el criollo, a su vez, se creía superior al mestizo, así como el mestizo “se creía valer más que el indio o el negro puros”. Asimismo, continúa diciendo Larrazábal Blanco, entre “los nacidos en América se creían por muy superiores cuando eran descendientes de descubridores, conquistadores o fundadores de villas”. [14]

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[1] Carlos Esteban Deive. “Las emigraciones canarias a Santo Domingo (siglos XVII y XVIII)”, Ediciones de la Fundación Cultural Dominicana, Santo Domingo, 1991., pp. 116-117.-

[2] Gonzalo Ramírez de Haro, Dolores Brandis, Teresa Cañedo-Argüelles, Teba Castaño, Luis Escolano. “Efectos de la migración internacional en las comunidades de origen del suroeste de la República Dominicana”, Ediciones de la Fundación Carolina CeAlci, Madrid, 2007, p. 14.-

[3] Ariel Acosta Cuevas. “Por los caminos del Sur”, Ediciones Ferilibro, Santo Domingo, 2007, pp. 98-101.-

[4] “Introducción de familias procedentes de Canarias a Santo Domingo”, 7 de julio de 1735, ´Archivo General de la Nación´, Leg. 1702456.-

[5] Antonio Gutiérrez Escudero. “Población y economía en Santo Domingo [1700-1746]”, Editora Artes Gráfica Padura S.A., Sevilla, 1985, pp. 67 y 73.-

[6] “Instancia relativa a la reedificación de la ciudad de Puerto Plata”, 21 de septiembre de 1735, ´Archivo General de la Nación´, Leg. 1702464.-

“Escritos de Leonado Manuel de Almonte y Pichardo, Luis de Tejada Montenegro, Diego Clemente Terán de Quero, José Gabriel Ortega, José de Luna Contreras y Juan Sánchez”, citado en Emilio Rodríguez Demorizi. “Nueva fundación de Puerto Plata [22 de julio de 1736]”, Editora Arte y Cine C. x A., Santo Domingo, 1975, pp. 46-46; también citado en Manuel Vicente Hernández González. “Expansión fundacional y crecimiento en el norte dominicano [1680-1795]. El Cibao y la Bahía de Samaná”, Ediciones del Archivo General de la Nación volumen XXVII y de la Academia Dominicana de la Historia volumen LXXV, Santo Domingo, 2007, p. 180.-

[7] Domingo Pantaleón Álvarez de Abreu. “Compendiosa. Noticia de la Ysla de Santo Domingo…”; transcrito en Emilio Rodríguez Demorizi. “Relaciones históricas de Santo Domingo”, Vol. III, Ediciones del Archivo General de la Nación [Vol. XIII], Editora Montalvo, Ciudad Trujillo, 1957, p. 265.-

[8] “Estado de infraestructuras en Santo Domingo tras terremoto”, 30 de diciembre de 1751, ´Archivo General de la Nación´, Leg. 1702452.-

[9] ´Archivo General de Indias´, Santo Domingo, 297; en Manuel Vicente Hernández González. “La Colonización de la Frontera Dominicana, 1680-1795”, Ediciones de la Academia de la Historia, Santo Domingo, 2006, p. 258.-

[10] Carlos Larrazábal Blanco. “Familias dominicanas”, Tomo VIII, Ediciones de la Academia Dominicana de la Historia, Santo Domingo, 1969, p. 21.-

[11] ´Archivo Histórico Nacional de Madrid´, Ultramar, Libro 739; en Hernández González. “La colonización de la frontera…”, Op. cit., p. 265.-

[12] Antonio Gutiérrez Escudero. “Población y economía en Santo Domingo [1700-1746]”, Editora Artes Gráfica Padura S.A., Sevilla, 1985, p. 72.-

[13] Welnel Darío Féliz. “Historia de Barahona 1801-1900”, Editora Nacional, Santo Domingo, 2011, p. 27.-

[14] Carlos Larrazábal Blanco. “Manual de historia de Santo Domingo y otros temas históricos”, Ediciones del Archivo General de la Nación [Vol. CCXXXIX], Santo Domingo, 2015, p. 54.-

Foto: «Fotografías de edificaciones y otras imágenes», `Archivo General de la Nación´, DO Archivo General de la Nación, Arístides Incháustegui Reynoso / 1.13.3

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