Rojas afronta un reto único en su primer año como manager

Nueva York

Desde el momento en que se postergó la campaña del 2020 en marzo debido a la pandemia del nuevo coronavirus, quedó claro que la primera temporada de Luis Rojas como capataz de Grandes Ligas sería poco convencional. Ahora estamos empezando a entender cuán extraño será el primer año del dominicano al mando de los Mets de Nueva York.

La semana pasada, Major League Baseball anunció que la temporada regular del 2020 será de 60 juegos y que arrancará el 23 o 24 de julio. Los jugadores comenzaron a reportarse a los campamentos de sus respectivos equipos el miércoles para someterse a pruebas por el coronavirus y otros protocolos de salud. Los primeros entrenamientos se realizaron el viernes.

Los Mets están entrenando en Queens. En los últimos días, Rojas ha estado bien ocupado con cuestiones de logísticas, tal como hallar la manera de maximizar el espacio disponible en el Citi Field que, a diferencia de las instalaciones primaverales del equipo en Port St. Lucie en la Florida, no está diseñado para un campamento de entrenamientos. El jueves, en su primera rueda de prensa desde que se anunció la reanudación de acción de las Mayores, Rojas indicó que los jugadores de los Mets entrenarán en tres grupos separados y que el equipo tratará de organizar la mayor cantidad de partidos simulados posible antes de que inicie la campaña.

Aunque bromea que la preparación ya le ha sacado canas nuevas, Rojas afirma que no ha perdido el entusiasmo y que, pese a los riesgos, en ningún momento le pasó por la mente no ejercer su cargo de dirigente este año.

“Estoy bien emocionado ahora mismo”, expresó el quisqueyano.

Rojas, de 38 años, esperó mucho tiempo por la oportunidad que ahora tiene. El oriundo de Santo Domingo fue nombrado dirigente de los Mets en enero, luego de que el puertorriqueño Carlos Beltrán renunciara al puesto tras ser implicado en el escándalo del robo de señas de parte de los Astros. Antes de tomar las riendas como timonel, Rojas pasó 13 temporadas como instructor y manager en la finca del club y en el 2019 fungió como coach de control de calidad del equipo grande.

“Ha sido un gran reto, los giros que ha tomado este año para mí, viniendo de ser coach hasta dirigente, hasta preparar entrenamientos rápidos y luego tener este paro y este gran cambio”, señaló Rojas. “Pero de verdad que en la vida hay que estar agradecido por lo que se aprende, y he aprendido bastante”.

Para Rojas, los retos y el aprendizaje apenas comienzan. En cuanto al béisbol se refiere, hay reglas nuevas que afectarán su estrategia este año, como el uso del bateador designado en la Liga Nacional y el hecho de que las entradas extras empezarán con un corredor en la segunda base. Y en su primera temporada como capataz, su coach de bateo, Chili Davis, colaborará a la distancia desde su casa en Arizona como medida de precaución.

A las responsabilidades cotidianas de Rojas, como decidir el orden ofensivo y manejar el bullpen, ahora se suman preocupaciones sobre la salud e imprevistos que puedan presentarse a raíz de la pandemia del COVID-19. Rojas calcula que si un jugador da positivo por el coronavirus, estará fuera de acción por tres semanas a lo mínimo, lo cual equivale un tercio de una campaña de 60 juegos. Y ése sería el mejor de los casos.

“Uno no tiene un buen sentido de cómo van a ser las cosas”, reconoció Rojas. “La preparación que hacemos con la información que hemos recibido, ya sea por la propuesta de la MLB, estamos utilizando eso de modelo, ajustando con algunas cosas que tenemos en particular en nuestro estadio. Pienso que ese reto nosotros lo estamos controlando. Nos estamos sintiendo más cómodos en el trabajo, educándonos mientras vamos educando a los muchachos”.

Rojas afirma que desde que se anunció la campaña de 60 juegos, viene hablando al respecto con su padre, el ex jardinero y dirigente de Grandes Ligas Felipe Rojas Alou. Tanto Rojas como Alou han dirigido a los Leones del Escogido en el béisbol invernal de la República Dominicana, donde la temporada corta aumenta la importancia de cada juego, aunque el formato es distinto al de Grandes Ligas.

“Definitivamente, intercambiamos ideas”, dijo Rojas acerca de sus conversaciones con su padre. “Siempre es un placer hablar con él y hablar de cosas que hemos vivido, que él ha vivido, y poder hallar un balance”.

Quizás no haya preparación que baste tratándose de una campaña tan inusual que conlleva tantos riesgos. Pero Rojas está listo para afrontar lo que venga.

“El reto va a estar ahí”, dijo Rojas. “No va a ser algo fácil, pero vamos a trabajar duro para que todos podamos prepararnos, podamos seguir en la disciplina, cumpliendo el protocolo correcto para así darles el juego a los fanáticos que ellos se merecen y nosotros divertirnos también”.

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