Secuestro en la embajada de Argentina por militar dominicano en 1978

El 16 mayo de ese año, luego del triunfo del PRD, período en el que había nuevos aires, tras 12 años de gobierno del doctor Joaquín Balaguer Ricardo y su partido, el PRSC que habían despertado mucho rechazo en gran parte de la población.

Se decía entonces que la victoria del partido blanco no fue bien acogida por sectores desplazados del poder, entre ellos grupos militares a los que no les resultó de agrado la libertad de muchos considerados presos políticos, para ellos ¨comunistas¨, a través de una Ley de Amnistía, promovida por las nuevas autoridades, que permitió la excarcelación de cientos de reclusos, en su mayoría jóvenes militantes políticos y el retorno de los exiliados.

Es precisamente por esa razón que llamaron la atención los secuestros en serie, protagonizados dos por militares. Este es el relato de uno de ellos.

Estos hechos dieron lugar a que se pensara que se trataba de un plan orquestado para afectar al gobierno encabezado por el hacendado Silvestre Antonio Guzmán Fernández.

El 17 de noviembre de 1978, cuando el raso de la Fuerza Aérea Dominicana (FAD) Pablo Alfredo González Mateo, ingresó a la sede de la embajada de la República de Argentina, ubicada en la avenida Máximo Gómez número 10, próximo a la avenida Independencia, frente al Palacio de Bellas Artes.

El militar declaró que su intención era secuestrar al embajador, pero al no estar presente, tomó de rehén a la secretaria Ana Carolina Curiel, quien permaneció en su poder durante unas 7 horas.

Luego de intensas negociaciones, en las que intervinieron mandos militares y funcionarios del gobierno, a quienes el raso González Mateo reclamaba ser enviado a México o Uruguay y la entrega de 100 mil dólares, el caso concluyó con su captura en el Aeropuerto Internacional de Las Américas, al entregar su arma y su presa pensando que se iría al exterior en calidad de exiliado.
Texto: Rafael Polanco

You may also like

Deja un comentario