Relaciones entre Rafael Estrella Ureña y Rafael Leonidas Trujillo. Un dia como hoy, fueron rotas

Tras la renuncia de Horacio Vásquez muy pronto se hizo evidente que el general Rafael Trujillo quería la candidatura a la Presidencia para sí mismo y que no pensaba cederla ni a Federico Velázquez ni a Estrella Ureña. Los coalicionistas apoyaron a Trujillo en sus pretensiones y se entendieron con él para lanzar una nueva candidatura encabezada por el jefe del ejército. Estrella Ureña, que hasta entonces había sido considerado como el jefe del movimiento insurreccional, se convenció prontamente de que no podía oponerse a los planes de Trujillo y optó por unirse a ella.

Para apoyar la candidatura de Trujillo se formó la Confederación de Partidos, organización que agrupaba a los coalicionistas, a los liberales de Arias, a los republicanos de Estrella Ureña y a los seguidores de dos pequeños grupos llamados Partido Nacionalista y Partido Obrero, que apenas tenían significación política.

Federico Velázquez comprendió su error al apoyar el movimiento cívico-militar contra Horacio Vásquez. Como reacción, negoció otra vez con los líderes del Partido Nacional la integración de la nueva Alianza Nacional-Progresista, similar a la de 1924. Esta alianza lo llevaría a él como candidato a la Presidencia, y al líder horacista Ángel Morales, ex-ministro dominicano en Washington, como candidato a la Vicepresidencia.

No pasaron muchos días cuando los jefes de la Alianza descubrieron que sus seguidores y partidarios estaban siendo perseguidos y encarcelados por miembros del ejército. No obstante esta persecución, Velázquez y Morales insistieron en hacer campaña. En una ocasión Morales y sus acompañantes fueron atacados a tiros en las afueras de Santiago después de haber asistido a varias manifestaciones políticas en esa ciudad. Milagrosamente Morales y sus acompañantes salvaron la vida aun cuando escaparon del atentado con sus pantalones y sombreros perforados por las balas.

Para protegerse dejándose ver del público no regresaron a Santiago de los Caballeros, de donde procedían, sino que fueron a refugiarse esa noche a casa de los parientes de Martín de Moya, en la ciudad de La Vega, en donde prontamente se regó la noticia entre la población.

Todo el mes de abril transcurrió en una campaña de terror policíaco, persecución política y de intimidación militar a la población. La Alianza Nacional-Progresista suspendió sus actividades poco a poco, mientras la Confederación de Partidos gozaba de amplia libertad de acción para celebrar sus manifestaciones. Frente a la violencia militar, la Junta Central Electoral renunció en pleno el día 7 de mayo, pero fue rápidamente sustituida por nuevos miembros favorables a la candidatura de Trujillo-Estrella Ureña.

Como la violencia y el terror continuaron, el día 15 de mayo de 1930, víspera de las elecciones, la Alianza Nacional-Progresista anunció que se retiraba del proceso electoral por considerar que no había garantías para ejercer el voto libremente en el país.

Al otro día se celebraron las elecciones con la sola participación de la candidatura oficial que registró el 45% de los votos de los sufragantes inscritos. A pesar de las protestas de la Alianza y de los periódicos, la nueva Junta Central Electoral reconoció la validez de las elecciones el día 24 de mayo y proclamó a Trujillo y a Estrella Ureña como presidente y vicepresidente de la República, respectivamente.

El terror continuó en los meses siguientes. Los más destacados opositores a Trujillo fueron perseguidos y encarcelados. El líder alfonsequista Virgilio Martínez Reyna, que había propuesto la destitución de Trujillo cuando Horacio Vásquez se encontraba enfermo en Baltimore, fue asesinado a tiros y puñaladas junto con su esposa embarazada mientras dormían en su casa de campo en San José de las Matas.

Trujillo organizó una banda terrorista llamada La 42, encargada de perseguir y asesinar a sus opositores y de imponer el miedo en el país. Esta banda azotaba la República en automóvil dejando tras de sí una estela de cadáveres y hogares desgraciados.

El Listín Diario, que había hecho campaña en favor de la Alianza, fue asaltado a finales de mayo y sus directores fueron obligados a callar su campaña de denuncias. Los jueces de la Corte de Apelación de Santo Domingo que impugnaron las elecciones fueron también perseguidos. Después de seis años de libertades, el pueblo dominicano volvía a caer en la tiranía.

El 16 de agosto de 1930, Rafael Trujillo y Rafael Estrella Ureña tomaron posesión de la Presidencia y la Vicepresidencia de la República ante la consternación de la mayoría del país. La era de Trujillo había comenzado.
No todo fue tranquilo, sin embargo, ni para Trujillo ni para Estrella Ureña, pues tan pronto el gobierno comenzó a funcionar el país se vio sometido a las furias y destrucción del ciclón de san Zenón que dejó más de 4,000 muertos y unos 19,000 heridos, lo cual hizo que Trujillo decretara un estado de emergencia que, aunque fue levantado poco tiempo después, anunció desde el principio el sistema autoritario de gobierno que regiría el país a partir de entonces y durante los siguientes treinta y un años.

Los opositores y desafectos a Trujillo fueron prontamente perseguidos. Algunos comenzaron a exiliarse hacia Puerto Rico. Otros se levantaron en armas y fueron reprimidos o comprados. Entre estos últimos estuvieron los caciques francomacorisanos Pascual Montero y Pedro Aguasvivas, quienes lanzaron un manifiesto “Al País”, anunciando un levantamiento militar en las lomas de la Cordillera Septentrional, pero Trujillo logró apaciguarlos con empleos y otras gratificaciones y depusieron prontamente las armas.

Menos éxito y menos suerte tuvieron el general Cipriano Bencosme y sus seguidores que se alzaron en las lomas de Villa Trina y Jamao, y perdieron la vida en el intento en febrero de 1931, como también perdió la vida en junio de 1931 el general Desiderio Arias, quien se alzó contra el gobierno en la Línea Noroeste.
En estos movimientos participaron algunos partidarios de Estrella Ureña y éste no pudo ocultar su desagrado ante la pérdida de sus amigos o seguidores, y muy pronto se notaron las señales de una profunda desavenencia entre el Presidente y el Vicepresidente de la República.

Estrella Ureña era el jefe de un partido político y había construido su liderazgo sin apoyo de Trujillo, y aunque las circunstancias los habían unido para derrocar a Horacio Vásquez, sus metas eran completamente distintas pues cuando Estrella Ureña encabezó el movimiento cívico militar creía que él quedaría en control de la situación, máxime cuando asumió la primera magistratura del Estado en sustitución de Horacio Vásquez.
La emergencia de Trujillo en el escenario político y fuerte apoyo político que éste recibió de los coalicionistas convenció a Estrella Ureña de que el verdadero jefe de la rebelión había sido Trujillo y que él había quedado relegado a una posición secundaria, como en efecto ocurrió.

Al profundizarse las desavenencias entre ambos dirigentes, Estrella Ureña se hizo cada vez más expresivo en su disgusto y oposición al presidente de la República, y por ello, una vez liquidados los caciques regionales Bencosme y Arias, en el curso del primer año de gobierno, Trujillo procedió entonces a eliminar a Estrella Ureña del escenario político.

Para evitar males mayores, Estrella Ureña salió del país junto con su hermano Gustavo el mismo día en que el gobierno cumplió su primer aniversario, esto es, el 16 de agosto de 1931. Durante esta primera etapa de su exilio, el vicepresidente se mantuvo en contacto con otros exiliados. Cuando Trujillo acopió pruebas suficientes de las actividades conspirativas de su vicepresidente, hizo que el Congreso Nacional procediera legalmente contra Estrella Ureña.

Así, el 7 de diciembre de 1931 la Cámara de Diputados acusó formal y unánimemente al vicepresidente de varios crímenes políticos, y al otro día, el Senado de la República procedió a su destitución. A partir de entonces Trujillo quedó sin oposición visible en el seno del gobierno.
Texto: Adriano Miguel Tejada para Diario Libre

You may also like

Deja un comentario